El término
ayuno se usa con frecuencia para describir
los períodos prescritos de
abstención de alimentos. No
se evidencia ninguna orden de ayunar
en la ley mosaica; no aparece ni este
verbo ni los términos ayuno
o abstinencia en el Pentateuco. En
todo caso, si se buscan alusiones
al ayuno, se tienen que deducir de
expresiones como «afligiréis
vuestras almas» (Lv. 16:29;
23:27; Nm. 29:7). La primera mención
de ayuno se halla en la época
de los jueces (Jue. 20:26), en un
tiempo de gran aflicción nacional.
El ayuno se usa en calidad de disciplina
espiritual? Está en la Biblia,
II Crónicas 20:3, "Entonces
él tuvo temor; y Josafat humilló
su rostro para consultar a Jehová,
e hizo pregonar ayuno a todo Judá".
El ayuno no es una imposición
formal sobre el cristiano, pero sí
que es recomendable su práctica
en un espíritu de oración
y de súplica. Los ayunos puede
ser varias formas:
El ayuno es una
forma de demostrar nuestra necesidad
de la ayuda divina. Es completamente
Biblico ayunar Está en la Biblia,
Esdras 8:21, "Y publiqué
ayuno allí junto al río
Ahava, para afligirnos delante de
nuestro Dios, para solicitar de él
camino derecho para nosotros, y para
nuestros niños, y para todos
nuestros bienes".
No debemos ayunar
para impresionar a los demás.
Está en la Biblia, Mateo 6:17-18,
"Pero tú, cuando ayunes,
unge tu cabeza y lava tu rostro, para
no mostrar a los hombres que ayunas,
sino a tu Padre que ve en lo secreto;
y tu Padre que ve en lo secreto te
recompensará en público".
El ayunar puede incluir
una dieta sencilla. Está en
la Biblia, Daniel 10:2-3, "En
aquellos días yo Daniel estuve
afligido por espacio de tres semanas.
No comí manjar delicado, ni
entró en mi boca carne ni vino,
ni me ungí con ungüento,
hasta que se cumplieron las tres semanas".
Los últimos libros del AT presentan
numerosos ejemplos de ayunos no prescritos
(Esd. 8:21; Neh. 9:1; Est. 4:3; Sal.
35:13; 69:11; 109:24; Dn. 6:18; 9:3).
En ocasiones se proclamaban ayunos
en tiempos de calamidades (Jer. 36:9;
Jl. 1:14); el objeto de esta abstinencia
era el de afligir el alma (Sal. 35:13;
69:11), y de dar más fuerza
a la oración (Is. 58:3, 4).
El ayuno público significaba
que el pueblo, consciente de un gran
peso de culpa, se humillaba ante Dios
(1 S. 7:6). El verdadero ayuno no
se limita a una mera práctica
exterior: implica el abandono del
mal y de los placeres prohibidos (Is.
58).
En la época de Zacarías
se proclamaron ayunos en los meses
4º, 5º, 7º y 10º
(Zac. 8:19). Esto era para conmemorar
el inicio del asedio de Jerusalén
en el 10º mes (2 R. 25:1); su
caída al mes 4º (2 R.
25:3, 4; Jer. 52:6, 7), la destrucción
del Templo en el mes 5º (2 R.
25:8, 9), el asesinato de Gedalías
y de sus compañeros judíos
en el 7º mes (2 R. 25:25).
La profetisa Ana servía a Dios
con oraciones y ayunos (Lc. 2:37).
Los fariseos ayunaban dos veces a
la semana (Lc. 18:12). Cuando las
personas religiosas y formalistas
ayunaban, fingían ostensiblemente
su tristeza. El Sermón del
Monte ataca duramente esta hipócrita
práctica (Mt. 6:16-18). Los
discípulos de Juan el Bautista
ayunaban; los del Señor no
lo hicieron durante Su presencia personal
en la tierra (Mt. 9:14,15; Mr. 2:18-20;
Lc. 5:33-35), pero sí después
de Su partida, bajo ciertas circunstancias
(Hch. 13:2-3).