El Antiguo Testamento es la promesa de la
Salvación y el Nuevo Testamento, la realización
y cumplimiento de la palabra de Dios. En el Antiguo Testamento
había sacerdotes, constituidos según la Ley levítica
como señal de la salvación que había de
llegar, pero que quedan destituidos con la llegada del Mesías:
Hebreos 7.21, Hebreos 7.18, Hebreos 7.12, Hebreos 7.25.
En este texto de la carta a los hebreos, si leemos con atención
todo el capítulo 7, el apóstol nos describe
varios tipos de sacerdocio:
Sacerdocio levítico: según la Ley son los sacerdotes
litúrgicos que hacen de intermediarios entre el pueblo
y Dios. Su sacerdocio queda invalidado con la llegada de Cristo.
Sacerdocio Según el orden de Melquisedec: 2000 años
antes de la venida de Cristo a la tierra, Abraham encontró
a Melquisedec, hombre sin genealogía, Rey de Paz y
Sacerdote del Dios altísimo, Génesis 14.18-20.
En la carta a los hebreos se nos explica quién es Melquisedec
Hebreos 7.2-8. Melquisedec, por tanto, es el Hijo de Dios,
es decir, Jesucristo, a quien Abraham recibe como Sacerdote
y de quien toma la Salvación, en forma de pan y vino,
por Fe, 2000 años antes de que se hiciera realidad
a través de la entrega de Jesucristo en la cruz. Por
lo tanto el Sacerdocio que vemos en Melquisedec, es el mismo
Sacerdocio eterno de Cristo. Abraham no tiene como sacerdote
a un hombre, sino a Dios y él mismo es hecho sacerdote
por Dios igual que nosotros somos hechos sacerdotes por Cristo.
Existe otra simbología importante a la hora de ver
y entender este nuevo sacerdocio que rompe con el antiguo
sentido sacerdotal levítico; el Velo. Como habrás
leído en muchas ocasiones el velo del templo se rasgó
en dos cuando murió Cristo en la cruz: Marcos 15.38.
¿Qué significado tiene este velo?, ¿para
qué servía?, ¿por qué lo rasgó
Dios en el momento de la muerte de su Hijo?. El velo en el
Antiguo Testamento, servía para separar la parte del
Templo o del tabernáculo (antes de que se construyera
el templo en Jerusalén), en la que podían estar
todos los israelitas, de la parte santísima, santuario
de YHWH, a la que sólo podían acceder los sacerdotes
descendientes de la tribu de Leví Éxodo 40.26,
Éxodo 40.3.
Cristo rompe el Velo para que todo el pueblo pueda ver lo
que hay en el lugar santísimo y ya no haya personas
que tengan más derecho a estar en la presencia de Dios
que otras: (Hebreos 10.19-20). Todo el que se convierte a
Dios puede entrar en el lugar santísimo como cualquier
sacerdote, ya que Cristo ha roto ese velo que impedía
el paso a los que no lo fueran según la Ley. Pero ya
hemos leído antes que ese sacerdocio queda invalidado,
por lo tanto todo aquel que se entrega a Él, por Fe
y creencia en que Él es Dios y que con la entrega de
su vida por nosotros alcanzaremos la salvación, es
decir, la vida eterna, éste es sacerdote. 1ª carta
de Pedro 2.4, 1ª carta de Pedro 2.9.
Por tanto, si una persona, que hace lo que nos pide el Señor,
es sacerdote, ¿para qué va a querer intermediarios
entre Dios y él si ya tenemos un sacerdote que es Cristo,
sacerdote eterno, Rey de Paz, igual que lo tenía Abraham
con Melquisedec? " Hebreos 10.22-23.
La misión de un Sacerdote de Dios es hacer que otros
se conviertan a Él, pero en el momento en que esas
personas ya han recibido el Espíritu de Dios debe dejarlas
libres, respetándolas como sacerdotes de Él,
pues el Evangelio, es decir, su Palabra y Sabiduría
se recibe por revelación de Él: Gálatas
1.11-12, 2ª a los Tesalonicenses 2.16-17).
Nos unimos en la oración de Juan clamando: "al
que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre
y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, a Él
sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amen"
(Apocalipsis 1.5-6).