El termino trinidad
no se encuentra en la biblia como tal
pero hay muchas evidencias que apoyan
a la trinidad por ejemplo cuando "DIOS"
se habla a si mismo se habla en plural
"Genesis
1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al
hombre a nuestra imagen conforme a nuestra
semejanza;","Genesis
3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí
el hombre es como uno de nosotros"
pero cuando nos habla a nosotros nos
habla en singular "Exodo
20:2 Yo soy Jehová tu Dios, que
te saqué de la tierra de Egipto,
de casa de servidumbre", "deuteronomio
6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro
Dios, Jehová uno es. "
Dios se revela a nosotros
en las tres Personas del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo. Hay
dos facetas a considerar en base a los
textos:
(a) la deidad esencial del Hijo y del
Espíritu Santo, siendo innecesario
tratar la del Padre;
(b) el hecho de que las tres Personas
son un único y mismo Dios.
(a) Deidad de Cristo.
Véase DEIDAD DE CRISTO.
(b) Deidad del Espíritu Santo.
Véase DEIDAD DEL ESPÍRITU
SANTO.
(c) La unidad de esencia de las tres
Personas divinas.
Ya al revelar constantemente al Dios
único, el AT hace presentir la
pluralidad en el seno de la Deidad.
En Gn. 1:1 se dice, lit.: «En
el principio creó los Dioses»
(«Elohim», forma plural,
con el verbo en singular), y Gn. 1:2
ya menciona al Espíritu de Dios
presente en el acto creacional.
El NT presenta constantemente a las
Tres Personas unidas en la obra de la
salvación de la misma manera
en que se han manifestado unidas en
la de la creación. El Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo se
manifestaron en el bautismo de Jesús
(Mt. 3:16-17). Cristo ordenó
que los discípulos sean bautizados
en el nombre (singular) del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo
(Mt. 28:19). El nuevo nacimiento es
posible por la regeneración obrada
por el Espíritu Santo, el amor
del Padre, y el don del Hijo, que murió
en la cruz por nuestros pecados (Jn.
3:5-6, 14-16). El Padre, el Hijo y el
Espíritu vienen a hacer Su morada
en el corazón del creyente (Jn.
14:17, 23; cfr. 1 Co. 3:16-17; 6:19;
Col. 1:27); comunican juntos la plenitud
de la vida divina (Ef. 3:14, 16-19).
La bendición apostólica
se da en el triple nombre de la Deidad
(2 Co. 13:13). La resurrección
de Cristo es atribuida al Padre, al
mismo Jesús, y al Espíritu
(Hch. 2:24; Jn. 2:19; 10:17-18; Ro.
8:11); así será con la
resurrección de los creyentes
(Jn. 5:21; 6:40; Ro. 8:11; cfr. otros
pasajes trinitarios: Hch. 2:33; 1 Co.
12:4-6; Ef. 4:4-6; 1 P. 1:2; Ap. 1:6,
etc.).
Las Tres Personas de la sola Deidad
están unidas de tal manera que
manifiestan la plenitud del solo Dios
viviente: Cada persona cumple las mismas
obras y recibe la misma adoración;
participan del único Ser indiviso
de la Deidad, manteniendo al mismo tiempo
una relación tripersonal de amor
y comunicación en el seno de
la Deidad, con una perfección
y armonía infinitas, con una
total unidad, un amor infinito, una
sumisión perfecta al Padre, de
quien proceden eternamente el Hijo y
el Espíritu Santo, que procede
del Padre y del Hijo (Jn. 15:26; Ro.
8:9; Gá. 4:6). El estricto monoteísmo
del AT no queda afectado en absoluto.
Simplemente, al revelarse plenamente
en la persona de Cristo, Dios nos ha
dado a conocer más realidades
acerca de la inefable naturaleza del
Dios único y verdadero. En el
AT, tenemos ante todo la revelación
del Creador y Señor soberano,
«Dios por nosotros»; en
los Evangelios, el Señor se encarnó,
llegando a ser «Dios con nosotros»,
Emanuel. Una vez obrada la redención,
en Pentecostés vino a ser «Dios
en nosotros» por el Espíritu
Santo.
El dogma de la Trinidad ha suscitado
numerosas controversias y ensayos de
explicación. Sin embargo, el
creyente debe aceptar que un ser finito
no puede abarcar al Infinito. ¿Quién
puede sondear tal hondura? Acerca de
nuestro mismo ser, Pablo menciona el
espíritu, el alma y el cuerpo
(1 Ts. 5:23), y no nos es posible determinar
cómo están unidos y cómo
tres esencias llegan a formar una sola
persona.
El hecho revelado de Tres Personas en
el único ser de la Deidad, manteniendo,
en el contexto de este único
ser, una relación interpersonal
de amor y comunión mutuas, no
puede ser rechazado como contrario a
la razón. No hay ninguna contradicción.
No se afirma que Dios sea «una
persona en tres personas», sino
«Tres Personas en un solo Ser».
Esto no es contradictorio. Supera la
razón humana, pero no milita
contra ella. La negación de esta
verdad no proviene de una imposibilidad
lógica; nuestra incapacidad de
comprenderlo se debe a nuestra limitación.
Es una doctrina que debe ser aceptada
aunque no pueda ser comprendida. Como
tampoco puede ser comprendida la existencia
eterna de Dios, la maravilla de Su creación;
como el hombre no puede comprender su
propia naturaleza. La misma realidad,
ignorada por nuestra familiaridad con
ella, es incomprensible. ¡Cuánto
más las riquezas del Ser de Dios,
que Él se ha placido en comunicarnos
en cierta medida! La respuesta ante
este misterio revelado en la Biblia
es la adoración al Dios único
y verdadero, Padre, e Hijo, y Espíritu
Santo.