Un día
un hombre sabio preguntó a sus
estudiantes lo siguiente: ¿Por
qué la gente se grita cuando
está enojada?. Los estudiantes
pensaron unos momentos: Porque perdemos
la calma - dijo uno - por eso gritamos.
Pero ¿por qué gritar cuando
la otra persona está a tu lado?,
preguntó el hombre sabio. ¿No
es posible hablarle en voz baja? ¿Por
qué gritas a una persona cuando
estás enojado? Los hombres dieron
algunas otras respuestas pero ninguna
de ellas satisfacía al sabio.
Finalmente él explicó:
Cuando dos personas están enojadas,
sus corazones se alejan mucho. Para
cubrir esa distancia deben gritar, para
poder escucharse. Mientras más
enojados estén, más fuerte
tendrán que gritar para escucharse
uno a otro a través de esa gran
distancia. Luego el hombre sabio preguntó:
¿Qué sucede cuando dos
personas se enamoran? Ellos no se gritan
sino que se hablan suavemente, ¿por
qué? Sus corazones están
muy cerca. La distancia entre ellos
es muy pequeña. El sabio continuó...
Cuando se enamoran más aún
¿qué sucede?
No hablan, sólo susurran y se
vuelven aún más cerca
en su amor. Finalmente no necesitan
siquiera susurrar, sólo se miran
y eso es todo. Así es cuando
están cerca dos personas que
se aman. Luego dijo: Cuando discutan
no dejen que sus corazones se alejen,
no digan palabras que los distancien
más, llegará un día
en que la distancia sea tanta que no
encontrarán más el camino
de regreso.
No
has notado que los seres mas espirituales
pasan la mayor parte del tiempo en silencio
y su corazon y el de Cristo es uno solo.

"Quítense
de vosotros toda amargura, enojo, ira,
gritería y maledicencia, y toda
malicia. Antes sed benignos unos con
otros, misericordiosos, perdonándoos
unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo".
Efesios 4:31,32