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Ester
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Salmos Libro I
JOB

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 Capítulo 1 

Las calamidades de Job  1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. 
1:2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas. 
1:3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. 
1:4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. 
1:5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días. 
1:6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. 
1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
1:8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 
1:9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 
1:10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. 
1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.Apocalipsis 12. 10
1:12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. 
1:13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, 
1:14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, 
1:15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. 
1:16 Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. 
1:17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. 
1:18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; 
1:19 y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. 
1:20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, 
1:21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 
1:22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno. 

Capítulo 2 

2:1 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. 
2:2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. 
2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? 
2:4 Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. 
2:5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. 
2:6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. 
2:7 Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. 
2:8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza. 
2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. 
2:10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. 
2:11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. 
2:12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. 
2:13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande. 

Capítulo 3

Job maldice el día en que nació  3:1 Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.Jeremias 20. 14-18
3:2 Y exclamó Job, y dijo: 
3:3 Perezca el día en que yo nací, 
Y la noche en que se dijo: Varón es concebido. 
3:4 Sea aquel día sombrío, 
Y no cuide de él Dios desde arriba, 
Ni claridad sobre él resplandezca. 
3:5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; 
Repose sobre él nublado 
Que lo haga horrible como día caliginoso. 
3:6 Ocupe aquella noche la oscuridad; 
No sea contada entre los días del año, 
Ni venga en el número de los meses. 
3:7 ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria, 
Que no viniera canción alguna en ella! 
3:8 Maldíganla los que maldicen el día, 
Los que se aprestan para despertar a Leviatán. 
3:9 Oscurézcanse las estrellas de su alba; 
Espere la luz, y no venga, 
Ni vea los párpados de la mañana; 
3:10 Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, 
Ni escondió de mis ojos la miseria. 
3:11 ¿Por qué no morí yo en la matriz, 
O expiré al salir del vientre? 
3:12 ¿Por qué me recibieron las rodillas? 
¿Y a qué los pechos para que mamase? 
3:13 Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría; 
Dormiría, y entonces tendría descanso, 
3:14 Con los reyes y con los consejeros de la tierra, 
Que reedifican para sí ruinas; 
3:15 O con los príncipes que poseían el oro, 
Que llenaban de plata sus casas. 
3:16 ¿Por qué no fui escondido como abortivo, 
Como los pequeñitos que nunca vieron la luz? 
3:17 Allí los impíos dejan de perturbar, 
Y allí descansan los de agotadas fuerzas. 
3:18 Allí también reposan los cautivos; 
No oyen la voz del capataz. 
3:19 Allí están el chico y el grande, 
Y el siervo libre de su señor.Jeremias 20. 14-18
3:20 ¿Por qué se da luz al trabajado, 
Y vida a los de ánimo amargado, 
3:21 Que esperan la muerte, y ella no llega,Apocalipsis 9. 6
Aunque la buscan más que tesoros;
3:22 Que se alegran sobremanera, 
Y se gozan cuando hallan el sepulcro? 
3:23 ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir, 
Y a quien Dios ha encerrado? 
3:24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro, 
Y mis gemidos corren como aguas. 
3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, 
Y me ha acontecido lo que yo temía. 
3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; 
No obstante, me vino turbación. 

Capítulo 4

Elifaz reprende a Job  4:1 Entonces respondió Elifaz temanita, y dijo: 
4:2 Si probáremos a hablarte, te será molesto; 
Pero ¿quién podrá detener las palabras? 
4:3 He aquí, tú enseñabas a muchos, 
Y fortalecías las manos débiles; 
4:4 Al que tropezaba enderezaban tus palabras, 
Y esforzabas las rodillas que decaían.
4:5 Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; 
Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas. 
4:6 ¿No es tu temor a Dios tu confianza? 
¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?
4:7 Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido? 
Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos? 
4:8 Como yo he visto, los que aran iniquidad 
Y siembran injuria, la siegan. 
4:9 Perecen por el aliento de Dios, 
Y por el soplo de su ira son consumidos. 
4:10 Los rugidos del león, y los bramidos del rugiente, 
Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
4:11 El león viejo perece por falta de presa, 
Y los hijos de la leona se dispersan. 
4:12 El asunto también me era a mí oculto; 
Mas mi oído ha percibido algo de ello. 
4:13 En imaginaciones de visiones nocturnas, 
Cuando el sueño cae sobre los hombres, 
4:14 Me sobrevino un espanto y un temblor, 
Que estremeció todos mis huesos; 
4:15 Y al pasar un espíritu por delante de mí, 
Hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. 
4:16 Paróse delante de mis ojos un fantasma, 
Cuyo rostro yo no conocí, 
Y quedo, oí que decía: 
4:17 ¿Será el hombre más justo que Dios? 
¿Será el varón más limpio que el que lo hizo? 
4:18 He aquí, en sus siervos no confía, 
Y notó necedad en sus ángeles; 
4:19 ¡Cuánto más en los que habitan en casas de barro, 
Cuyos cimientos están en el polvo, 
Y que serán quebrantados por la polilla! 
4:20 De la mañana a la tarde son destruidos, 
Y se pierden para siempre, sin haber quien repare en ello.
4:21 Su hermosura, ¿no se pierde con ellos mismos? 
Y mueren sin haber adquirido sabiduría. 

Capítulo 5 

5:1 Ahora, pues, da voces; ¿habrá quien te responda? 
¿Y a cuál de los santos te volverás? 
5:2 Es cierto que al necio lo mata la ira, 
Y al codicioso lo consume la envidia. 
5:3 Yo he visto al necio que echaba raíces, 
Y en la misma hora maldije su habitación. 
5:4 Sus hijos estarán lejos de la seguridad; 
En la puerta serán quebrantados, 
Y no habrá quien los libre. 
5:5 Su mies comerán los hambrientos, 
Y la sacarán de entre los espinos, 
Y los sedientos beberán su hacienda. 
5:6 Porque la aflicción no sale del polvo, 
Ni la molestia brota de la tierra. 
5:7 Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, 
Así el hombre nace para la aflicción. 
5:8 Ciertamente yo buscaría a Dios, 
Y encomendaría a él mi causa; 
5:9 El cual hace cosas grandes e inescrutables, 
Y maravillas sin número; 
5:10 Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, 
Y envía las aguas sobre los campos; 
5:11 Que pone a los humildes en altura, 
Y a los enlutados levanta a seguridad; 
5:12 Que frustra los pensamientos de los astutos, 
Para que sus manos no hagan nada; 
5:13 Que prende a los sabios en la astucia de ellos,1 Corintios 3. 19
Y frustra los designios de los perversos. 
5:14 De día tropiezan con tinieblas, 
Y a mediodía andan a tientas como de noche
5:15 Así libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, 
Y de la mano violenta; 
5:16 Pues es esperanza al menesteroso, 
Y la iniquidad cerrará su boca. 
5:17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; 
Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.Proverbios 3. 11-12Hebreos 12. 5-6
5:18 Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; 
El hiere, y sus manos curan. 
5:19 En seis tribulaciones te librará, 
Y en la séptima no te tocará el mal. 
5:20 En el hambre te salvará de la muerte, 
Y del poder de la espada en la guerra. 
5:21 Del azote de la lengua serás encubierto; 
No temerás la destrucción cuando viniere. 
5:22 De la destrucción y del hambre te reirás, 
Y no temerás de las fieras del campo; 
5:23 Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, 
Y las fieras del campo estarán en paz contigo. 
5:24 Sabrás que hay paz en tu tienda; 
Visitarás tu morada, y nada te faltará. 
5:25 Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha, 
Y tu prole como la hierba de la tierra. 
5:26 Vendrás en la vejez a la sepultura, 
Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. 
5:27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; 
Oyelo, y conócelo tú para tu provecho. 

Capítulo 6 

Job reprocha la actitud de sus amigos  6:1 Respondió entonces Job, y dijo: 
6:2 ¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento, 
Y se alzasen igualmente en balanza! 
6:3 Porque pesarían ahora más que la arena del mar; 
Por eso mis palabras han sido precipitadas. 
6:4 Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, 
Cuyo veneno bebe mi espíritu; 
Y terrores de Dios me combaten. 
6:5 ¿Acaso gime el asno montés junto a la hierba? 
¿Muge el buey junto a su pasto? 
6:6 ¿Se comerá lo desabrido sin sal? 
¿Habrá gusto en la clara del huevo? 
6:7 Las cosas que mi alma no quería tocar, 
Son ahora mi alimento. 
6:8 ¡Quién me diera que viniese mi petición, 
Y que me otorgase Dios lo que anhelo, 
6:9 Y que agradara a Dios quebrantarme; 
Que soltara su mano, y acabara conmigo!
6:10 Sería aún mi consuelo, 
Si me asaltase con dolor sin dar más tregua, 
Que yo no he escondido las palabras del Santo. 
6:11 ¿Cuál es mi fuerza para esperar aún? 
¿Y cuál mi fin para que tenga aún paciencia?
6:12 ¿Es mi fuerza la de las piedras, 
O es mi carne de bronce? 
6:13 ¿No es así que ni aun a mí mismo me puedo valer, 
Y que todo auxilio me ha faltado? 
6:14 El atribulado es consolado por su compañero; 
Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente.
6:15 Pero mis hermanos me traicionaron como un torrente; 
Pasan como corrientes impetuosas 
6:16 Que están escondidas por la helada, 
Y encubiertas por la nieve; 
6:17 Que al tiempo del calor son deshechas, 
Y al calentarse, desaparecen de su lugar; 
6:18 Se apartan de la senda de su rumbo, 
Van menguando, y se pierden. 
6:19 Miraron los caminantes de Temán, 
Los caminantes de Sabá esperaron en ellas; 
6:20 Pero fueron avergonzados por su esperanza; 
Porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos
6:21 Ahora ciertamente como ellas sois vosotros; 
Pues habéis visto el tormento, y teméis. 
6:22 ¿Os he dicho yo: Traedme, 
Y pagad por mí de vuestra hacienda; 
6:23 Libradme de la mano del opresor, 
Y redimidme del poder de los violentos?
6:24 Enseñadme, y yo callaré; 
Hacedme entender en qué he errado. 
6:25 ¡Cuán eficaces son las palabras rectas! 
Pero ¿qué reprende la censura vuestra? 
6:26 ¿Pensáis censurar palabras, 
Y los discursos de un desesperado, que son como el viento? 
6:27 También os arrojáis sobre el huérfano, 
Y caváis un hoyo para vuestro amigo. 
6:28 Ahora, pues, si queréis, miradme, 
Y ved si digo mentira delante de vosotros. 
6:29 Volved ahora, y no haya iniquidad; 
Volved aún a considerar mi justicia en esto. 
6:30 ¿Hay iniquidad en mi lengua? 
¿Acaso no puede mi paladar discernir las cosas inicuas? 

Capítulo 7 

Job argumenta contra Dios  7:1 ¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra, 
Y sus días como los días del jornalero? 
7:2 Como el siervo suspira por la sombra, 
Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo,
7:3 Así he recibido meses de calamidad, 
Y noches de trabajo me dieron por cuenta. 
7:4 Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? 
Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba.
7:5 Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; 
Mi piel hendida y abominable. 
7:6 Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor, 
Y fenecieron sin esperanza. 
7:7 Acuérdate que mi vida es un soplo, 
Y que mis ojos no volverán a ver el bien. 
7:8 Los ojos de los que me ven, no me verán más; 
Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser. 
7:9 Como la nube se desvanece y se va, 
Así el que desciende al Seol no subirá; 
7:10 No volverá más a su casa, 
Ni su lugar le conocerá más. 
7:11 Por tanto, no refrenaré mi boca; 
Hablaré en la angustia de mi espíritu, 
Y me quejaré con la amargura de mi alma. 
7:12 ¿Soy yo el mar, o un monstruo marino, 
Para que me pongas guarda? 
7:13 Cuando digo: Me consolará mi lecho, 
Mi cama atenuará mis quejas;
7:14 Entonces me asustas con sueños, 
Y me aterras con visiones. 
7:15 Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, 
Y quiso la muerte más que mis huesos. 
7:16 Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre; 
Déjame, pues, porque mis días son vanidad. 
7:17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, 
Y para que pongas sobre él tu corazón,Salmos 8. 4Salmos 144. 3
7:18 Y lo visites todas las mañanas, 
Y todos los momentos lo pruebes? 
7:19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada, 
Y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva? 
7:20 Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? 
¿Por qué me pones por blanco tuyo, 
Hasta convertirme en una carga para mí mismo? 
7:21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? 
Porque ahora dormiré en el polvo, 
Y si me buscares de mañana, ya no existiré. 

Capítulo 8 

Bildad proclama la justicia de Dios  8:1 Respondió Bildad suhita, y dijo: 
8:2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, 
Y las palabras de tu boca serán como viento impetuoso? 
8:3 ¿Acaso torcerá Dios el derecho, 
O pervertirá el Todopoderoso la justicia? 
8:4 Si tus hijos pecaron contra él, 
El los echó en el lugar de su pecado. 
8:5 Si tú de mañana buscares a Dios, 
Y rogares al Todopoderoso; 
8:6 Si fueres limpio y recto, 
Ciertamente luego se despertará por ti, 
Y hará próspera la morada de tu justicia. 
8:7 Y aunque tu principio haya sido pequeño, 
Tu postrer estado será muy grande. 
8:8 Porque pregunta ahora a las generaciones pasadas, 
Y disponte para inquirir a los padres de ellas; 
8:9 Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos, 
Siendo nuestros días sobre la tierra como sombra. 
8:10 ¿No te enseñarán ellos, te hablarán, 
Y de su corazón sacarán palabras? 
8:11 ¿Crece el junco sin lodo? 
¿Crece el prado sin agua? 
8:12 Aun en su verdor, y sin haber sido cortado, 
Con todo, se seca primero que toda hierba. 
8:13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; 
Y la esperanza del impío perecerá; 
8:14 Porque su esperanza será cortada, 
Y su confianza es tela de araña. 
8:15 Se apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en pie; 
Se asirá de ella, mas no resistirá. 
8:16 A manera de un árbol está verde delante del sol, 
Y sus renuevos salen sobre su huerto; 
8:17 Se van entretejiendo sus raíces junto a una fuente, 
Y enlazándose hasta un lugar pedregoso. 
8:18 Si le arrancaren de su lugar, 
Este le negará entonces, diciendo: Nunca te vi. 
8:19 Ciertamente este será el gozo de su camino; 
Y del polvo mismo nacerán otros. 
8:20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto, 
Ni apoya la mano de los malignos. 
8:21 Aún llenará tu boca de risa, 
Y tus labios de júbilo. 
8:22 Los que te aborrecen serán vestidos de confusión; 
Y la habitación de los impíos perecerá. 

Capítulo 9 

Incapacidad de Job para responder a Dios  9:1 Respondió Job, y dijo: 
9:2 Ciertamente yo sé que es así; 
¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? 
9:3 Si quisiere contender con él, 
No le podrá responder a una cosa entre mil. 
9:4 El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; 
¿Quién se endureció contra él, y le fue bien? 
9:5 El arranca los montes con su furor, 
Y no saben quién los trastornó; 
9:6 El remueve la tierra de su lugar, 
Y hace temblar sus columnas; 
9:7 El manda al sol, y no sale; 
Y sella las estrellas; 
9:8 El solo extendió los cielos, 
Y anda sobre las olas del mar; 
9:9 El hizo la Osa, el Orión y las Pléyades,Job 38. 31Amos 5. 8
Y los lugares secretos del sur;
9:10 El hace cosas grandes e incomprensibles, 
Y maravillosas, sin número. 
9:11 He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; 
Pasará, y no lo entenderé. 
9:12 He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? 
¿Quién le dirá: ¿Qué haces? 
9:13 Dios no volverá atrás su ira, 
Y debajo de él se abaten los que ayudan a los soberbios. 
9:14 ¿Cuánto menos le responderé yo, 
Y hablaré con él palabras escogidas? 
9:15 Aunque fuese yo justo, no respondería; 
Antes habría de rogar a mi juez. 
9:16 Si yo le invocara, y él me respondiese, 
Aún no creeré que haya escuchado mi voz
9:17 Porque me ha quebrantado con tempestad, 
Y ha aumentado mis heridas sin causa.
9:18 No me ha concedido que tome aliento, 
Sino que me ha llenado de amarguras. 
9:19 Si habláremos de su potencia, por cierto es fuerte; 
Si de juicio, ¿quién me emplazará? 
9:20 Si yo me justificare, me condenaría mi boca; 
Si me dijere perfecto, esto me haría inicuo. 
9:21 Si fuese íntegro, no haría caso de mí mismo; 
Despreciaría mi vida. 
9:22 Una cosa resta que yo diga:
Al perfecto y al impío él los consume. 
9:23 Si azote mata de repente, 
Se ríe del sufrimiento de los inocentes. 
9:24 La tierra es entregada en manos de los impíos, 
Y él cubre el rostro de sus jueces. 
Si no es él, ¿quién es? ¿Dónde está? 
9:25 Mis días han sido más ligeros que un correo; 
Huyeron, y no vieron el bien. 
9:26 Pasaron cual naves veloces; 
Como el águila que se arroja sobre la presa. 
9:27 Si yo dijere: Olvidaré mi queja, 
Dejaré mi triste semblante, y me esforzaré,
9:28 Me turban todos mis dolores; 
Sé que no me tendrás por inocente. 
9:29 Yo soy impío; 
¿Para qué trabajaré en vano? 
9:30 Aunque me lave con aguas de nieve, 
Y limpie mis manos con la limpieza misma, 
9:31 Aún me hundirás en el hoyo, 
Y mis propios vestidos me abominarán. 
9:32 Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, 
Y vengamos juntamente a juicio. 
9:33 No hay entre nosotros árbitro 
Que ponga su mano sobre nosotros dos.
9:34 Quite de sobre mí su vara, 
Y su terror no me espante. 
9:35 Entonces hablaré, y no le temeré; 
Porque en este estado no estoy en mí. 

Capítulo 10 

Job lamenta su condición  10:1 Está mi alma hastiada de mi vida; 
Daré libre curso a mi queja, 
Hablaré con amargura de mi alma. 
10:2 Diré a Dios: No me condenes; 
Hazme entender por qué contiendes conmigo. 
10:3 ¿Te parece bien que oprimas, 
Que deseches la obra de tus manos, 
Y que favorezcas los designios de los impíos? 
10:4 ¿Tienes tú acaso ojos de carne? 
¿Ves tú como ve el hombre? 
10:5 ¿Son tus días como los días del hombre, 
O tus años como los tiempos humanos, 
10:6 Para que inquieras mi iniquidad, 
Y busques mi pecado, 
10:7 Aunque tú sabes que no soy impío, 
Y que no hay quien de tu mano me libre? 
10:8 Tus manos me hicieron y me formaron; 
¿Y luego te vuelves y me deshaces? 
10:9 Acuérdate que como a barro me diste forma; 
¿Y en polvo me has de volver? 
10:10 ¿No me vaciaste como leche, 
Y como queso me cuajaste? 
10:11 Me vestiste de piel y carne, 
Y me tejiste con huesos y nervios.
10:12 Vida y misericordia me concediste, 
Y tu cuidado guardó mi espíritu. 
10:13 Estas cosas tienes guardadas en tu corazón; 
Yo sé que están cerca de ti. 
10:14 Si pequé, tú me has observado, 
Y no me tendrás por limpio de mi iniquidad.
10:15 Si fuere malo, ¡ay de mí! 
Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, 
Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido. 
10:16 Si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas; 
Y vuelves a hacer en mí maravillas. 
10:17 Renuevas contra mí tus pruebas, 
Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo. 
10:18 ¿Por qué me sacaste de la matriz? 
Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto. 
10:19 Fuera como si nunca hubiera existido, 
Llevado del vientre a la sepultura. 
10:20 ¿No son pocos mis días? 
Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco, 
10:21 Antes que vaya para no volver, 
A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte; 
10:22 Tierra de oscuridad, lóbrega, 
Como sombra de muerte y sin orden, 
Y cuya luz es como densas tinieblas. 

Capítulo 11

Zofar acusa de maldad a Job  11:1 Respondió Zofar naamatita, y dijo: 
11:2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? 
¿Y el hombre que habla mucho será justificado? 
11:3 ¿Harán tus falacias callar a los hombres? 
¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence? 
11:4 Tú dices: Mi doctrina es pura, 
Y yo soy limpio delante de tus ojos. 
11:5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, 
Y abriera sus labios contigo, 
11:6 Y te declarara los secretos de la sabiduría, 
Que son de doble valor que las riquezas! 
Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece. 
11:7 ¿Descubrirás tú los secretos de Dios? 
¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? 
11:8 Es más alta que los cielos; ¿qué harás? 
Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? 
11:9 Su dimensión es más extensa que la tierra, 
Y más ancha que el mar. 
11:10 Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio, 
¿Quién podrá contrarrestarle? 
11:11 Porque él conoce a los hombres vanos; 
Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso? 
11:12 El hombre vano se hará entendido, 
Cuando un pollino de asno montés nazca hombre. 
11:13 Si tú dispusieres tu corazón, 
Y extendieres a él tus manos; 
11:14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, 
Y no consintieres que more en tu casa la injusticia, 
11:15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, 
Y serás fuerte, y nada temerás; 
11:16 Y olvidarás tu miseria, 
O te acordarás de ella como de aguas que pasaron. 
11:17 La vida te será más clara que el mediodía; 
Aunque oscureciere, será como la mañana. 
11:18 Tendrás confianza, porque hay esperanza; 
Mirarás alrededor, y dormirás seguro. 
11:19 Te acostarás, y no habrá quien te espante; 
Y muchos suplicarán tu favor. 
11:20 Pero los ojos de los malos se consumirán, 
Y no tendrán refugio;
Y su esperanza será dar su último suspiro. 

Capítulo 12

Job proclama el poder y la sabiduría de Dios  12:1 Respondió entonces Job, diciendo: 
12:2 Ciertamente vosotros sois el pueblo, 
Y con vosotros morirá la sabiduría. 
12:3 También tengo yo entendimiento como vosotros; 
No soy yo menos que vosotros; 
¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?
12:4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa, 
Que invoca a Dios, y él le responde; 
Con todo, el justo y perfecto es escarnecido. 
12:5 Aquel cuyos pies van a resbalar 
Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas. 
12:6 Prosperan las tiendas de los ladrones, 
Y los que provocan a Dios viven seguros, 
En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen. 
12:7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; 
A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; 
12:8 O habla a la tierra, y ella te enseñará; 
Los peces del mar te lo declararán también. 
12:9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende 
Que la mano de Jehová la hizo? 
12:10 En su mano está el alma de todo viviente, 
Y el hálito de todo el género humano. 
12:11 Ciertamente el oído distingue las palabras, 
Y el paladar gusta las viandas. 
12:12 En los ancianos está la ciencia, 
Y en la larga edad la inteligencia. 
12:13 Con Dios está la sabiduría y el poder; 
Suyo es el consejo y la inteligencia. 
12:14 Si él derriba, no hay quien edifique; 
Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra. 
12:15 Si él detiene las aguas, todo se seca; 
Si las envía, destruyen la tierra. 
12:16 Con él está el poder y la sabiduría; 
Suyo es el que yerra, y el que hace errar.
12:17 El hace andar despojados de consejo a los consejeros, 
Y entontece a los jueces. 
12:18 El rompe las cadenas de los tiranos, 
Y les ata una soga a sus lomos. 
12:19 El lleva despojados a los príncipes, 
Y trastorna a los poderosos. 
12:20 Priva del habla a los que dicen verdad, 
Y quita a los ancianos el consejo.
12:21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, 
Y desata el cinto de los fuertes. 
12:22 El descubre las profundidades de las tinieblas, 
Y saca a luz la sombra de muerte. 
12:23 El multiplica las naciones, y él las destruye; 
Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir. 
12:24 El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, 
Y los hace vagar como por un yermo sin camino. 
12:25 Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, 
Y los hace errar como borrachos. 

Capítulo 13

Job defiende su integridad  13:1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, 
Y oído y entendido mis oídos. 
13:2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; 
No soy menos que vosotros. 
13:3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, 
Y querría razonar con Dios. 
13:4 Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; 
Sois todos vosotros médicos nulos. 
13:5 Ojalá callarais por completo, 
Porque esto os fuera sabiduría. 
13:6 Oíd ahora mi razonamiento, 
Y estad atentos a los argumentos de mis labios.
13:7 ¿Hablaréis iniquidad por Dios? 
¿Hablaréis por él engaño? 
13:8 ¿Haréis acepción de personas a su favor? 
¿Contenderéis vosotros por Dios? 
13:9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? 
¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre? 
13:10 El os reprochará de seguro, 
Si solapadamente hacéis acepción de personas. 
13:11 De cierto su alteza os habría de espantar, 
Y su pavor habría de caer sobre vosotros. 
13:12 Vuestras máximas son refranes de ceniza, 
Y vuestros baluartes son baluartes de lodo. 
13:13 Escuchadme, y hablaré yo, 
Y que me venga después lo que viniere. 
13:14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, 
Y tomaré mi vida en mi mano? 
13:15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; 
No obstante, defenderé delante de él mis caminos, 
13:16 Y él mismo será mi salvación, 
Porque no entrará en su presencia el impío. 
13:17 Oíd con atención mi razonamiento, 
Y mi declaración entre en vuestros oídos. 
13:18 He aquí ahora, si yo expusiere mi causa, 
Sé que seré justificado. 
13:19 ¿Quién es el que contenderá conmigo? 
Porque si ahora yo callara, moriría. 
13:20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; 
Entonces no me esconderé de tu rostro: 
13:21 Aparta de mí tu mano, 
Y no me asombre tu terror. 
13:22 Llama luego, y yo responderé; 
O yo hablaré, y respóndeme tú. 
13:23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? 
Hazme entender mi transgresión y mi pecado. 
13:24 ¿Por qué escondes tu rostro, 
Y me cuentas por tu enemigo? 
13:25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar, 
Y a una paja seca has de perseguir? 
13:26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, 
Y me haces cargo de los pecados de mi juventud? 
13:27 Pones además mis pies en el cepo, y observas todos mis caminos, 
Trazando un límite para las plantas de mis pies.
13:28 Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma, 
Como vestido que roe la polilla.

Capítulo 14

Job discurre sobre la brevedad de la vida  14:1 El hombre nacido de mujer, 
Corto de días, y hastiado de sinsabores, 
14:2 Sale como una flor y es cortado, 
Y huye como la sombra y no permanece. 
14:3 ¿Sobre éste abres tus ojos, 
Y me traes a juicio contigo? 
14:4 ¿Quién hará limpio a lo inmundo? 
Nadie. 
14:5 Ciertamente sus días están determinados, 
Y el número de sus meses está cerca de ti; 
Le pusiste límites, de los cuales no pasará. 
14:6 Si tú lo abandonares, él dejará de ser; 
Entre tanto deseará, como el jornalero, su día. 
14:7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; 
Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. 
14:8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, 
Y su tronco fuere muerto en el polvo, 
14:9 Al percibir el agua reverdecerá, 
Y hará copa como planta nueva. 
14:10 Mas el hombre morirá, y será cortado; 
Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? 
14:11 Como las aguas se van del mar, 
Y el río se agota y se seca, 
14:12 Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; 
Hasta que no haya cielo, no despertarán, 
Ni se levantarán de su sueño. 
14:13 ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, 
Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, 
Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras! 
14:14 Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? 
Todos los días de mi edad esperaré, 
Hasta que venga mi liberación. 
14:15 Entonces llamarás, y yo te responderé; 
Tendrás afecto a la hechura de tus manos. 
14:16 Pero ahora me cuentas los pasos, 
Y no das tregua a mi pecado; 
14:17 Tienes sellada en saco mi prevaricación, 
Y tienes cosida mi iniquidad. 
14:18 Ciertamente el monte que cae se deshace, 
Y las peñas son removidas de su lugar; 
14:19 Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra; 
De igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre. 
14:20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; 
Demudarás su rostro, y le despedirás.
14:21 Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; 
O serán humillados, y no entenderá de ello. 
14:22 Mas su carne sobre él se dolerá, 
Y se entristecerá en él su alma.

Capítulo 15 

Elifaz reprende a Job  15:1 Respondió Elifaz temanita, y dijo: 
15:2 ¿Proferirá el sabio vana sabiduría, 
Y llenará su vientre de viento solano? 
15:3 ¿Disputará con palabras inútiles, 
Y con razones sin provecho? 
15:4 Tú también disipas el temor, 
Y menoscabas la oración delante de Dios. 
15:5 Porque tu boca declaró tu iniquidad, 
Pues has escogido el hablar de los astutos. 
15:6 Tu boca te condenará, y no yo; 
Y tus labios testificarán contra ti. 
15:7 ¿Naciste tú primero que Adán? 
¿O fuiste formado antes que los collados? 
15:8 ¿Oíste tú el secreto de Dios, 
Y está limitada a ti la sabiduría? 
15:9 ¿Qué sabes tú que no sepamos? 
¿Qué entiendes tú que no se halle en nosotros?
15:10 Cabezas canas y hombres muy ancianos hay entre nosotros, 
Mucho más avanzados en días que tu padre. 
15:11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios, 
Y las palabras que con dulzura se te dicen? 
15:12 ¿Por qué tu corazón te aleja, 
Y por qué guiñan tus ojos, 
15:13 Para que contra Dios vuelvas tu espíritu, 
Y saques tales palabras de tu boca? 
15:14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, 
Y para que se justifique el nacido de mujer? 
15:15 He aquí, en sus santos no confía, 
Y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos; 
15:16 ¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, 
Que bebe la iniquidad como agua? 
15:17 Escúchame; yo te mostraré, 
Y te contaré lo que he visto; 
15:18 Lo que los sabios nos contaron 
De sus padres, y no lo encubrieron; 
15:19 A quienes únicamente fue dada la tierra, 
Y no pasó extraño por en medio de ellos. 
15:20 Todos sus días, el impío es atormentado de dolor, 
Y el número de sus años está escondido para el violento.
15:21 Estruendos espantosos hay en sus oídos; 
En la prosperidad el asolador vendrá sobre él. 
15:22 El no cree que volverá de las tinieblas, 
Y descubierto está para la espada. 
15:23 Vaga alrededor tras el pan, diciendo: ¿En dónde está? 
Sabe que le está preparado día de tinieblas. 
15:24 Tribulación y angustia le turbarán, 
Y se esforzarán contra él como un rey dispuesto para la batalla, 
15:25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios, 
Y se portó con soberbia contra el Todopoderoso. 
15:26 Corrió contra él con cuello erguido,
Con la espesa barrera de sus escudos. 
15:27 Porque la gordura cubrió su rostro, 
E hizo pliegues sobre sus ijares; 
15:28 Y habitó las ciudades asoladas, 
Las casas inhabitadas, 
Que estaban en ruinas. 
15:29 No prosperará, ni durarán sus riquezas, 
Ni extenderá por la tierra su hermosura. 
15:30 No escapará de las tinieblas; 
La llama secará sus ramas, 
Y con el aliento de su boca perecerá. 
15:31 No confíe el iluso en la vanidad, 
Porque ella será su recompensa. 
15:32 El será cortado antes de su tiempo, 
Y sus renuevos no reverdecerán. 
15:33 Perderá su agraz como la vid, 
Y derramará su flor como el olivo. 
15:34 Porque la congregación de los impíos será asolada, 
Y fuego consumirá las tiendas de soborno. 
15:35 Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad, 
Y en sus entrañas traman engaño. 

Capítulo 16 

Job se queja contra Dios  16:1 Respondió Job, y dijo: 
16:2 Muchas veces he oído cosas como estas; 
Consoladores molestos sois todos vosotros. 
16:3 ¿Tendrán fin las palabras vacías? 
¿O qué te anima a responder? 
16:4 También yo podría hablar como vosotros, 
Si vuestra alma estuviera en lugar de la mía; 
Yo podría hilvanar contra vosotros palabras, 
Y sobre vosotros mover mi cabeza. 
16:5 Pero yo os alentaría con mis palabras, 
Y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor.
16:6 Si hablo, mi dolor no cesa; 
Y si dejo de hablar, no se aparta de mí. 
16:7 Pero ahora tú me has fatigado; 
Has asolado toda mi compañía. 
16:8 Tú me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura, 
Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro. 
16:9 Su furor me despedazó, y me ha sido contrario; 
Crujió sus dientes contra mí; 
Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo. 
16:10 Abrieron contra mí su boca; 
Hirieron mis mejillas con afrenta; 
Contra mí se juntaron todos. 
16:11 Me ha entregado Dios al mentiroso, 
Y en las manos de los impíos me hizo caer. 
16:12 Próspero estaba, y me desmenuzó; 
Me arrebató por la cerviz y me despedazó,
Y me puso por blanco suyo. 
16:13 Me rodearon sus flecheros, 
Partió mis riñones, y no perdonó; 
Mi hiel derramó por tierra. 
16:14 Me quebrantó de quebranto en quebranto; 
Corrió contra mí como un gigante. 
16:15 Cosí cilicio sobre mi piel, 
Y puse mi cabeza en el polvo. 
16:16 Mi rostro está inflamado con el lloro, 
Y mis párpados entenebrecidos, 
16:17 A pesar de no haber iniquidad en mis manos, 
Y de haber sido mi oración pura. 
16:18 ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, 
Y no haya lugar para mi clamor. 
16:19 Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, 
Y mi testimonio en las alturas. 
16:20 Disputadores son mis amigos; 
Mas ante Dios derramaré mis lágrimas. 
16:21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, 
Como con su prójimo! 
16:22 Mas los años contados vendrán, 
Y yo iré por el camino de donde no volveré. 

Capítulo 17

17:1 Mi aliento se agota, se acortan mis días, 
Y me está preparado el sepulcro. 
17:2 No hay conmigo sino escarnecedores, 
En cuya amargura se detienen mis ojos. 
17:3 Dame fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti. 
Porque ¿quién querría responder por mí? 
17:4 Porque a éstos has escondido de su corazón la inteligencia; 
Por tanto, no los exaltarás. 
17:5 Al que denuncia a sus amigos como presa, 
Los ojos de sus hijos desfallecerán. 
17:6 El me ha puesto por refrán de pueblos, 
Y delante de ellos he sido como tamboril. 
17:7 Mis ojos se oscurecieron por el dolor, 
Y mis pensamientos todos son como sombra. 
17:8 Los rectos se maravillarán de esto, 
Y el inocente se levantará contra el impío. 
17:9 No obstante, proseguirá el justo su camino, 
Y el limpio de manos aumentará la fuerza. 
17:10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora, 
Y no hallaré entre vosotros sabio. 
17:11 Pasaron mis días, fueron arrancados mis pensamientos, 
Los designios de mi corazón. 
17:12 Pusieron la noche por día, 
Y la luz se acorta delante de las tinieblas. 
17:13 Si yo espero, el Seol es mi casa; 
Haré mi cama en las tinieblas. 
17:14 A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú; 
A los gusanos: Mi madre y mi hermana. 
17:15 ¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza? 
Y mi esperanza, ¿quién la verá? 
17:16 A la profundidad del Seol descenderán, 
Y juntamente descansarán en el polvo.

Capítulo 18 

Bildad describe la suerte de los malos  18:1 Respondió Bildad suhita, y dijo: 
18:2 ¿Cuándo pondréis fin a las palabras? 
Entended, y después hablemos. 
18:3 ¿Por qué somos tenidos por bestias, 
Y a vuestros ojos somos viles? 
18:4 Oh tú, que te despedazas en tu furor, 
¿Será abandonada la tierra por tu causa, 
Y serán removidas de su lugar las peñas?
18:5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada, 
Y no resplandecerá la centella de su fuego. 
18:6 La luz se oscurecerá en su tienda, 
Y se apagará sobre él su lámpara. 
18:7 Sus pasos vigorosos serán acortados, 
Y su mismo consejo lo precipitará. 
18:8 Porque red será echada a sus pies, 
Y sobre mallas andará. 
18:9 Lazo prenderá su calcañar; 
Se afirmará la trampa contra él. 
18:10 Su cuerda está escondida en la tierra, 
Y una trampa le aguarda en la senda. 
18:11 De todas partes lo asombrarán temores, 
Y le harán huir desconcertado. 
18:12 Serán gastadas de hambre sus fuerzas, 
Y a su lado estará preparado quebrantamiento. 
18:13 La enfermedad roerá su piel, 
Y a sus miembros devorará el primogénito de la muerte. 
18:14 Su confianza será arrancada de su tienda, 
Y al rey de los espantos será conducido. 
18:15 En su tienda morará como si no fuese suya; 
Piedra de azufre será esparcida sobre su morada. 
18:16 Abajo se secarán sus raíces, 
Y arriba serán cortadas sus ramas. 
18:17 Su memoria perecerá de la tierra, 
Y no tendrá nombre por las calles. 
18:18 De la luz será lanzado a las tinieblas, 
Y echado fuera del mundo. 
18:19 No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, 
Ni quien le suceda en sus moradas. 
18:20 Sobre su día se espantarán los de occidente, 
Y pavor caerá sobre los de oriente. 
18:21 Ciertamente tales son las moradas del impío, 
Y este será el lugar del que no conoció a Dios. 

Capítulo 19

Job confía en que Dios lo justificará  19:1 Respondió entonces Job, y dijo: 
19:2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, 
Y me moleréis con palabras? 
19:3 Ya me habéis vituperado diez veces; 
¿No os avergonzáis de injuriarme? 
19:4 Aun siendo verdad que yo haya errado, 
Sobre mí recaería mi error. 
19:5 Pero si vosotros os engrandecéis contra mí, 
Y contra mí alegáis mi oprobio, 
19:6 Sabed ahora que Dios me ha derribado, 
Y me ha envuelto en su red. 
19:7 He aquí, yo clamaré agravio, y no seré oído; 
Daré voces, y no habrá juicio. 
19:8 Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; 
Y sobre mis veredas puso tinieblas. 
19:9 Me ha despojado de mi gloria, 
Y quitado la corona de mi cabeza. 
19:10 Me arruinó por todos lados, y perezco; 
Y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado. 
19:11 Hizo arder contra mí su furor, 
Y me contó para sí entre sus enemigos. 
19:12 Vinieron sus ejércitos a una, y se atrincheraron en mí, 
Y acamparon en derredor de mi tienda. 
19:13 Hizo alejar de mí a mis hermanos, 
Y mis conocidos como extraños se apartaron de mí. 
19:14 Mis parientes se detuvieron, 
Y mis conocidos se olvidaron de mí. 
19:15 Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño; 
Forastero fui yo a sus ojos. 
19:16 Llamé a mi siervo, y no respondió; 
De mi propia boca le suplicaba. 
19:17 Mi aliento vino a ser extraño a mi mujer, 
Aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba. 
19:18 Aun los muchachos me menospreciaron; 
Al levantarme, hablaban contra mí. 
19:19 Todos mis íntimos amigos me aborrecieron, 
Y los que yo amaba se volvieron contra mí. 
19:20 Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos, 
Y he escapado con sólo la piel de mis dientes. 
19:21 ¡Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí! 
Porque la mano de Dios me ha tocado. 
19:22 ¿Por qué me perseguís como Dios, 
Y ni aun de mi carne os saciáis? 
19:23 ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! 
¡Quién diese que se escribiesen en un libro; 
19:24 Que con cincel de hierro y con plomo 
Fuesen esculpidas en piedra para siempre! 
19:25 Yo sé que mi Redentor vive, 
Y al fin se levantará sobre el polvo; 
19:26 Y después de deshecha esta mi piel, 
En mi carne he de ver a Dios; 
19:27 Al cual veré por mí mismo, 
Y mis ojos lo verán, y no otro, 
Aunque mi corazón desfallece dentro de mí. 
19:28 Mas debierais decir: ¿Por qué le perseguimos? 
Ya que la raíz del asunto se halla en mí. 
19:29 Temed vosotros delante de la espada; 
Porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, 
Para que sepáis que hay un juicio. 

Capítulo 20 

Zofar describe las calamidades de los malos  20:1 Respondió Zofar naamatita, y dijo: 
20:2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder, 
Y por tanto me apresuro. 
20:3 La reprensión de mi censura he oído, 
Y me hace responder el espíritu de mi inteligencia. 
20:4 ¿No sabes esto, que así fue siempre, 
Desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra, 
20:5 Que la alegría de los malos es breve, 
Y el gozo del impío por un momento? 
20:6 Aunque subiere su altivez hasta el cielo, 
Y su cabeza tocare en las nubes, 
20:7 Como su estiércol, perecerá para siempre; 
Los que le hubieren visto dirán: ¿Qué hay de él? 
20:8 Como sueño volará, y no será hallado, 
Y se disipará como visión nocturna. 
20:9 El ojo que le veía, nunca más le verá, 
Ni su lugar le conocerá más. 
20:10 Sus hijos so