Capítulo 1
Una nación pecadora
1:1 Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca
de Judá y Jerusalén en días de Uzías,
Jotam,
Acaz  y
Ezequías,
reyes de Judá.
1:2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová:
Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra
mí.
1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor;
Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
1:4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación
de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira
al Santo de Israel, se volvieron atrás.
1:5 ¿Por qué querréis ser castigados aún?
¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma,
y todo corazón doliente.
1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa
sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas,
ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
1:7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas
a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada
como asolamiento de extraños.
1:8 Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña
en melonar, como ciudad asolada.
1:9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado
un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.
Llamamiento al arrepentimiento verdadero
1:10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová;
escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
1:11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud
de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de
sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de
machos cabríos.
1:12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís
a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?
1:13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me
es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas,
no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.
1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas
mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
1:15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de
vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración,
yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.
1:16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante
de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
1:17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado,
haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros
pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos;
si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca
lana.
1:19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
1:20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos
a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.
Juicio y redención de Jerusalén
1:21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel?
Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora,
los homicidas.
1:22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado
con agua.
1:23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones;
todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al
huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
1:24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos,
el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos,
me vengaré de mis adversarios;
1:25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo
más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
1:26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros
como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad
fiel.
1:27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella
con justicia.
1:28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados,
y los que dejan a Jehová serán consumidos.
1:29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os
afrentarán los huertos que escogisteis.
1:30 Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y
como huerto al que le faltan las aguas.
1:31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella;
y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
Capítulo 2
Reinado universal de Jehová
(Mi. 4. 1-3)
2:1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.
2:2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será
confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes,
y será exaltado sobre los collados, y correrán a él
todas las naciones.
2:3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos
al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará
sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá
la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
2:4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos
pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas
en hoces;
no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán
más para la guerra.
Juicio de Jehová contra los soberbios
2:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
2:6 Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque
están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros,
como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros.
2:7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen
fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros
son innumerables.
2:8 Además su tierra está llena de ídolos, y se
han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus
dedos.
2:9 Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado;
por tanto, no los perdones.
2:10 Métete en la peña,
escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová,
y del resplandor de su majestad.
2:11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia
de los hombres será humillada; y Jehová solo será
exaltado en aquel día.
2:12 Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá
sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido;
2:13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre
todas las encinas de Basán;
2:14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados;
2:15 sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
2:16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
2:17 La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los
hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado
en aquel día.
2:18 Y quitará totalmente los ídolos.
2:19 Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las
aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por
el resplandor de su majestad, cuando él se levante para castigar
la tierra.
2:20 Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos
sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron
para que adorase,
2:21 y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas
de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por
el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.
2:22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque
¿de qué es él estimado?
Capítulo 3
Juicio de Jehová contra Judá y Jerusalén
3:1 Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos
quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte,
todo sustento de pan y todo socorro de agua;
3:2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino
y el anciano;
3:3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero,
el artífice excelente y el hábil orador.
3:4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos
serán sus señores.
3:5 Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra
su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano
contra el noble.
3:6 Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de
su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás
nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina;
3:7 él jurará aquel día, diciendo: No tomaré
ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me
hagáis príncipe del pueblo.
3:8 Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído;
porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para
irritar los ojos de su majestad.
3:9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como
Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos!
porque amontonaron mal para sí.
3:10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá de
los frutos de sus manos.
3:11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según
las obras de sus manos le será pagado.
3:12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon
de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan,
y tuercen el curso de tus caminos.
3:13 Jehová está en pie para litigar, y está para
juzgar a los pueblos.
3:14 Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su
pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado
la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas.
3:15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi
pueblo y moléis las caras de los pobres? dice el Señor, Jehová
de los ejércitos.
Juicio contra las hijas de Sion
3:16 Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen,
y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van
danzando, y haciendo son con los pies;
3:17 por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas
de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.
3:18 Aquel día quitará el Señor el atavío
del calzado, las redecillas, las lunetas,
3:19 los collares, los pendientes y los brazaletes,
3:20 las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores
del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos,
3:21 los anillos, y los joyeles de las narices,
3:22 las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas,
3:23 los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.
3:24 Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez;
y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura
del cabello; en lugar de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura
en vez de hermosura.
3:25 Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la guerra.
3:26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella,
desamparada, se sentará en tierra.
Capítulo 4
4:1 Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo:
Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas;
solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
Futuro glorioso de Jerusalén
4:2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura
y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes
de Israel.
4:3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere
dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en
Jerusalén estén registrados entre los vivientes,
4:4 cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion,
y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu
de juicio y con espíritu de devastación.
4:5 Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de
Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día,
y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria
habrá un dosel,
4:6 y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día,
para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero.
Capítulo 5
Parábola de la viña
5:1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. 
Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.
5:2 La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas;
había edificado en medio de ella una torre, y hecho también
en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
5:3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá,
juzgad ahora entre mí y mi viña.
5:4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña,
que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese
uvas, ha dado uvas silvestres?
5:5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:
Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré
su cerca, y será hollada.
5:6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada,
y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré
que no derramen lluvia sobre ella.
5:7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos
es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya.
Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.
Ayes sobre los malvados
5:8 ¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad
a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos
en medio de la tierra?
5:9 Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los
ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador
las grandes y hermosas.
5:10 Y diez yugadas de viña producirán un bato,
y un homer de semilla producirá un efa.
5:11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir
la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los
enciende!
5:12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y
vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus
manos.
5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento;
y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
5:14 Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió
su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud,
y su fausto, y el que en él se regocijaba.
5:15 Y el hombre será humillado, y el varón será
abatido, y serán bajados los ojos de los altivos.
5:16 Pero Jehová de los ejércitos será exaltado
en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.
5:17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre;
y extraños devorarán los campos desolados de los ricos.
5:18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad,
y el pecado como con coyundas de carreta,
5:19 los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos;
acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
5:20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo;
que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo
por dulce, y lo dulce por amargo!
5:21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son
prudentes delante de sí mismos!
5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres
fuertes para mezclar bebida;
5:23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo
quitan su derecho!
5:24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la
llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre,
y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de
Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo
de Israel.
5:25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra
su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió;
y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados
en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía
su mano está extendida.
5:26 Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará
al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá
pronto y velozmente.
5:27 No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno
se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará
el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias.
5:28 Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados;
los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas
de sus carros como torbellino.
5:29 Su rugido será como de león; rugirá a manera
de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa;
se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará.
5:30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido
del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas
de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.
Capítulo 6
Visión y llamamiento de Isaías
6:1 En el año que murió el rey Uzías
vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas
llenaban el templo.
6:2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía
seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus
pies, y con dos volaban.
6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová
de los ejércitos;
toda la tierra está llena de su gloria.
6:4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del
que clamaba, y la casa se llenó de humo.
6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo
hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios
inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6:6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en
su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;
6:7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que
esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
6:8 Después oí la voz del Señor, que decía:
¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?
Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
6:9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis;
ved por cierto, mas no comprendáis.
6:10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos,
y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos,
ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.   
6:11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió
él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador,
y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto;
6:12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado
los lugares abandonados en medio de la tierra.
6:13 Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta
volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al
ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco,
la simiente santa.
Capítulo 7
Mensaje de Isaías a Acaz
7:1 Aconteció en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de
Uzías, rey de Judá, que Rezín rey de Siria y Peka
hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén
para combatirla; pero no la pudieron tomar.
7:2 Y vino la nueva a la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado
con Efraín. Y se le estremeció el corazón, y el corazón
de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte a causa del
viento.
7:3 Entonces dijo Jehová a Isaías: Sal ahora al encuentro
de Acaz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al extremo del acueducto del
estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,
7:4 y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu corazón
a causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el ardor de
la ira de Rezín y de Siria, y del hijo de Remalías.
7:5 Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín
y con el hijo de Remalías, diciendo:
7:6 Vamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla
entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel.
7:7 Por tanto, Jehová el Señor dice así: No subsistirá,
ni será.
7:8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín;
y dentro de sesenta y cinco años Efraín será quebrantado
hasta dejar de ser pueblo.
7:9 Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria
el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.
7:10 Habló también Jehová a Acaz, diciendo:
7:11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola
ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto.
7:12 Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré
a Jehová.
7:13 Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David.
¿Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que también
lo seáis a mi Dios?
7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal:
He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo,
y llamará su nombre Emanuel.
7:15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo
y
escoger lo bueno.
7:16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger
lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.
7:17 Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre
la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día
que Efraín se apartó de Judá, esto es, al rey de Asiria.
7:18 Y acontecerá que aquel día silbará Jehová
a la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y a
la abeja que está en la tierra de Asiria;
7:19 y vendrán y acamparán todos en los valles desiertos,
y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las
matas.
7:20 En aquel día el Señor raerá con navaja alquilada,
con los que habitan al otro lado del río, esto es, con el rey de
Asiria, cabeza y pelo de los pies, y aun la barba también quitará.
7:21 Acontecerá en aquel tiempo, que criará un hombre
una vaca y dos ovejas;
7:22 y a causa de la abundancia de leche que darán, comerá
mantequilla; ciertamente mantequilla y miel comerá el que quede
en medio de la tierra.
7:23 Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar
donde había mil vides que valían mil siclos de plata,
será para espinos y cardos.
7:24 Con saetas y arco irán allá, porque toda la tierra
será espinos y cardos.
7:25 Y a todos los montes que se cavaban con azada, no llegarán
allá por el temor de los espinos y de los cardos, sino que serán
para pasto de bueyes y para ser hollados de los ganados.
Capítulo 8
Sea Jehová vuestro temor
8:1 Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella con
caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.
8:2 Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías
y a Zacarías hijo de Jeberequías.
8:3 Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio
a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.
8:4 Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y
Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los despojos
de Samaria delante del rey de Asiria.
8:5 Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo:
8:6 Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé,
que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo
de Remalías;
8:7 he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre
ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria
con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y
pasará sobre todas sus riberas;
8:8 y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante,
y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará
la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
8:9 Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd,
todos los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis
quebrantados; disponeos, y seréis quebrantados.
8:10 Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será
firme, porque Dios está con nosotros.
8:11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y
me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:
8:12 No llaméis conspiración a todas las cosas que este
pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen,
ni tengáis miedo.
8:13 A Jehová de los ejércitos, a él santificad;
sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
8:14 Entonces él será por santuario; pero a las dos casas
de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por
lazo y por red al morador de Jerusalén.
8:15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán
quebrantados;
y se enredarán y serán apresados.
8:16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
8:17 Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió
su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.
8:18 He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos
por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de
los ejércitos, que mora en el monte de Sion.
8:19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos,
que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo
a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?
8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto,
es porque no les ha amanecido.
8:21 Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá
que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y
a su Dios, levantando el rostro en alto.
8:22 Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación
y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.
Capítulo 9
Nacimiento y reinado del Mesías
9:1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora
en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que
livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la
tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino
del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
9:2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban
en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
9:3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán
delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten
despojos.
9:4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro,
y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.
9:5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla,
y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.
9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado
sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios
Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
9:7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,
sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo
en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.
El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
La ira de Jehová contra Israel
9:8 El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel.
9:9 Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores
de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen:
9:10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron
los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros.
9:11 Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín
contra él, y juntará a sus enemigos;
9:12 del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca
llena devorarán a Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, sino
que todavía su mano está extendida.
9:13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni
buscó a Jehová de los ejércitos.
9:14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama y
caña en un mismo día.
9:15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que
enseña mentira, es la cola.
9:16 Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores,
y sus gobernados se pierden.
9:17 Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en
sus jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia;
porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos.
Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está
extendida.
9:18 Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinos
devorará; y se encenderá en lo espeso del bosque, y serán
alzados como remolinos de humo.
9:19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció
la tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el hombre no tendrá
piedad de su hermano.
9:20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre,
y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá
la carne de su brazo;
9:21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés,
y ambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que
todavía su mano está extendida.
Capítulo 10
10:1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía,
10:2 para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho
a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los
huérfanos!
10:3 ¿Y qué haréis en el día del castigo?
¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga
de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra
gloria?
10:4 Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los
muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía
su mano está extendida.
Asiria, instrumento de Dios
10:5 Oh Asiria, 
vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira.
10:6 Le mandaré contra una nación pérfida, y sobre
el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate
presa, y lo ponga para ser hollado como lodo de las calles.
10:7 Aunque él no lo pensará así, ni su corazón
lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será
desarraigar y cortar naciones no pocas.
10:8 Porque él dice: Mis príncipes, ¿no son todos
reyes?
10:9 ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria
como Damasco?
10:10 Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo
sus imágenes más que las de Jerusalén y de Samaria;
10:11 como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré
también así a Jerusalén y a sus ídolos?
10:12 Pero acontecerá que después que el Señor
haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén, castigará
el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y la gloria
de la altivez de sus ojos.
10:13 Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría,
porque he sido prudente; quité los territorios de los pueblos, y
saqueé sus tesoros, y derribé como valientes a los que estaban
sentados;
10:14 y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos;
y como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé
yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, ni abriese boca y graznase.
10:15 ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta?
¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como
si el báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara
al que no es leño!
10:16 Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos,
enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá
una hoguera como ardor de fuego.
10:17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama,
que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos.
10:18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá
totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado en derrota.
10:19 Y los árboles que queden en su bosque serán en
número que un niño los pueda contar.
10:20 Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado
de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más
se apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán
con verdad en Jehová, el Santo de Israel.
10:21 El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá
al Dios fuerte.
10:22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar,
el remanente de él volverá; la destrucción acordada
rebosará justicia.
10:23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos,
hará consumación ya determinada en medio de la tierra.
10:24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos,
dice así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria.
Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera
de Egipto;
10:25 mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor
y mi enojo, para destrucción de ellos.
10:26 Y levantará Jehová de los ejércitos azote
contra él como la matanza de Madián en la peña de
Oreb, y alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía
de Egipto.
10:27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada
de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa
de la unción.
10:28 Vino hasta Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas contará
su ejército.
10:29 Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló;
Gabaa de Saúl huyó.
10:30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais,
pobrecilla Anatot.
10:31 Madmena se alborotó; los moradores de Gebim huyen.
10:32 Aún vendrá día cuando reposará en
Nob; alzará su mano al monte de la hija de Sion, al collado de Jerusalén.
10:33 He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos,
desgajará el ramaje con violencia, y los árboles de gran
altura serán cortados, y los altos serán humillados.
10:34 Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano
caerá con estruendo.  
Capítulo 11
Reinado justo del Mesías
11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago
retoñará de sus raíces.
11:2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová;
espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu
de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
11:3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová.
No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá
por lo que oigan sus oídos;
11:4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá
con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con
la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará
al impío.
11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos,
y la fidelidad ceñidor de su cintura.
11:6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito
se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica
andarán juntos, y un niño los pastoreará.
11:7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán
juntas; y el león como el buey comerá paja.
11:8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid,
y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna
de la víbora.
11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo
monte;
porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como
las aguas cubren el mar.
11:10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí,
la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será
buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.
11:11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová
alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo
que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar
y Hamat, y en las costas del mar.
11:12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará
los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá
de los cuatro confines de la tierra.
11:13 Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos
de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá
envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;
11:14 sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al
occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab
les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.
11:15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y
levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río,
y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él
con sandalias.
11:16 Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que
quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día
que subió de la tierra de Egipto.
Capítulo 12
Cántico de acción de gracias
12:1 En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová;
pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó,
y me has consolado.
12:2 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré
y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová,
quien ha sido salvación para mí.
12:3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
12:4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad
su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que
su nombre es engrandecido.
12:5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas;
sea sabido esto por toda la tierra.
12:6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande
es en medio de ti el Santo de Israel.
Capítulo 13
Profecía sobre Babilonia
13:1 Profecía sobre Babilonia,
revelada a Isaías hijo de Amoz.
13:2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad
la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé
a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a
los que se alegran con mi gloria.
13:4 Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo
de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos
pasa revista a las tropas para la batalla.
13:5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová
y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.
13:6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová;
vendrá como asolamiento del Todopoderoso.
13:7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá
todo corazón de hombre,
13:8 y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán
de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará
cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas.
13:9 He aquí el día de Jehová viene, terrible,
y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad,
y raer de ella a sus pecadores.
13:10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán
su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará
su resplandor.   
13:11 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos
por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios,
y abatiré la altivez de los fuertes.
13:12 Haré más precioso que el oro fino al varón,
y más que el oro de Ofir al hombre.
13:13 Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá
de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos,
y en el día del ardor de su ira.
13:14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual
mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
13:15 Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera
que por ellos sea tomado, caerá a espada.
13:16 Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus
casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
13:17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que
no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.
13:18 Con arco tirarán a los niños, y no tendrán
misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos.
13:19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de
los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó
Dios.
13:20 Nunca más será habitada, ni se morará en
ella de generación en generación; ni levantará allí
tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada;
13:21 sino que dormirán allí las fieras del desierto,
y sus casas se llenarán de hurones; allí
habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes.
13:22 En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas
de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días
no se alargarán.
Capítulo 14
Escarnio contra el rey de Babilonia
14:1 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía
escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos
se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob.
14:2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar;
y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra
de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán
sobre los que los oprimieron.
14:3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu
trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
14:4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia,
y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo
acabó la ciudad codiciosa de oro!
14:5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos,
el cetro de los señores;
14:6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente,
el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía
con crueldad.
14:7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.
14:8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del
Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador
contra nosotros.
14:9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos
que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos
los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
14:10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú
también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?
14:11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas;
gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
14:12 ¡Cómo caíste del cielo,
oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú
que debilitabas a las naciones.
14:13 Tú que decías en tu corazón: Subiré
al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi
trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del
norte;
14:14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante
al Altísimo.
14:15 Mas tú derribado eres hasta el Seol,
a los lados del abismo.
14:16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán,
diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar
la tierra, que trastornaba los reinos;
14:17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades,
que a sus presos nunca abrió la cárcel?
14:18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra
cada uno en su morada;
14:19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago
abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron
al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
14:20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú
destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para
siempre la descendencia de los malignos.
14:21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres;
no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo.
14:22 Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová
de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente,
hijo y nieto, dice Jehová.
14:23 Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas
de agua; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová
de los ejércitos.
Asiria será destruida
14:24 Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente
se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado
como lo he determinado;
14:25 que quebrantaré al asirio 
en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será
apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
14:26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra,
y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
14:27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado,
¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién
la hará retroceder?
Profecía sobre Filistea
14:28 En el año que murió el rey Acaz fue
esta profecía:
14:29 No te alegres tú, Filistea    
toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque de la
raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente
voladora.
14:30 Y los primogénitos de los pobres serán apacentados,
y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir
de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare.
14:31 Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás
toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará
uno solo en sus asambleas.
14:32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de
las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán
los afligidos de su pueblo.
Capítulo 15
Profecía sobre Moab
15:1 Profecía sobre Moab.   
Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta en silencio. Cierto,
de noche fue destruida Kir de Moab, reducida a silencio.
15:2 Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar;
sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab; toda cabeza de ella será
rapada, y toda barba rasurada.
15:3 Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados
y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto.
15:4 Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá
su voz; por lo que aullarán los guerreros de Moab, se lamentará
el alma de cada uno dentro de él.
15:5 Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán
hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhit subirán
llorando, y levantarán grito de quebrantamiento por el camino de
Horonaim.
15:6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará
la hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor perecerá.
15:7 Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las que
habrán reservado, las llevarán al torrente de los sauces.
15:8 Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta
Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.
15:9 Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre; porque
yo traeré sobre Dimón males mayores, leones a los que escaparen
de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra.
Capítulo 16
16:1 Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto
al monte de la hija de Sion.
16:2 Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán
las hijas de Moab en los vados de Arnón.
16:3 Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día
como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan
errantes.
16:4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero
de la presencia del devastador; porque el atormentador fenecerá,
el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de
sobre la tierra.
16:5 Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él
se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien
juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.
16:6 Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia,
su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no serán firmes.
16:7 Por tanto, aullará Moab, todo él aullará;
gemiréis en gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset.
16:8 Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides
de Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos;
habían llegado hasta Jazer, y se habían extendido por el
desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar.
16:9 Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la viña
de Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y
Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá el grito
de guerra.
16:10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil;
en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará
vino en los lagares el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero.
16:11 Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por
Moab, y mi corazón por Kir-hareset.
16:12 Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos, cuando
venga a su santuario a orar, no le valdrá.
16:13 Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab
desde aquel tiempo;
16:14 pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres
años, como los años de un jornalero, será abatida
la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y los |