Capítulo 1
Salomón pide sabiduría
(1 R. 3. 3-15)
1:1 Salomón hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová
su Dios estaba con él, y lo engrandeció sobremanera.
1:2 Y convocó Salomón a todo Israel, a jefes de millares
y de centenas, a jueces y a todos los príncipes de todo Israel,
jefes de familias.
1:3 Y fue Salomón, y con él toda esta asamblea
al lugar alto que había en Gabaón; porque allí estaba
el tabernáculo de reunión de Dios, que Moisés siervo
de Jehová había hecho en el desierto.
1:4 Pero David había traído el arca de Dios desde Quiriat-jearim
al lugar que él le había preparado; porque él
le había levantado una tienda en Jerusalén. 
1: 5 Asimismo el altar de bronce
que había hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allí
delante del tabernáculo de Jehová, al cual fue a consultar
Salomón con aquella asamblea.
1:6 Subió, pues, Salomón allá ante Jehová,
al altar de bronce que estaba en el tabernáculo de reunión,
y ofreció sobre él mil holocaustos.
1:7 Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le
dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé.
1:8 Y Salomón dijo a Dios: Tú has tenido con David mi
padre gran misericordia, y a mí me has puesto por rey en lugar
suyo.
1:9 Confírmese pues, ahora, oh Jehová Dios, tu
palabra dada a David mi padre, porque tú me has puesto por rey sobre
un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.
1:10 Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante
de este pueblo; porque, quién podrá gobernar a este tu pueblo
tan grande?
1:11 Y dijo Dios a Salomón: por cuanto hubo esto en tu corazón,
y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren
mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría
y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey,
1:12 sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré
riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes
de ti, ni tendrán los que vengan después de ti.
1:13 Y desde el lugar alto que estaba en Gabaón, delante del
tabernáculo de reunión, volvió Salomón a Jerusalén,
y reinó sobre Israel.
Salomón comercia en caballos y en carros
(1 R. 10. 26-29; 2
Cr. 9. 25-28)
1:14 Y juntó Salomón carros y gente de a caballo; y tuvo
mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes,
los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusalén.
1:15 Y acumuló el rey plata y oro en Jerusalén como piedras,
y cedro como cabrahigos de la Sefela en abundancia.
1:16 Y los mercaderes del rey compraban por contrato caballos y lienzos
finos de Egipto para Salomón.
1:17 Y subían y compraban en Egipto un carro por seiscientas
piezas de plata, y un caballo por ciento cincuenta; y así compraban
por medio de ellos, para todos los reyes de los heteos, y para los reyes
de Siria.
Capítulo 2
Pacto de Salomón con Hiram
(1 R. 5. 1-18; 7.
13-14)
2:1 Determinó, pues, Salomón edificar casa al nombre de Jehová,
y casa para su reino.
2:2 Y designó Salomón setenta mil hombres que llevasen
cargas, y ochenta mil hombres que cortasen en los montes, y tres mil quinientos
que los vigilasen.
2:3 Y envió a decir Salomón a Hiram rey de Tiro: Haz
conmigo como hiciste con David mi padre, enviándole cedros para
que edificara para sí casa en que morase.
2:4 He aquí, yo tengo que edificar casa al nombre de Jehová
mi Dios, para consagrársela, para quemar incienso aromático
delante de él, y para la colocación continua de los panes
de la proposición, y para holocaustos a mañana y tarde, en
los días de reposo, nuevas lunas, y festividades de Jehová
nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Israel.
2:5 Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande; porque el Dios
nuestro es grande sobre todos los dioses.
2:6 Mas ¿quién será capaz de edificarle casa,
siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo?
¿quién, pues, soy yo, para que le edifique casa, sino tan
sólo para quemar incienso delante de él?
2:7 Envíame, pues, ahora un hombre hábil que sepa trabajar
en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en grana y en
azul, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en
Judá y Jerusalén, los cuales dispuso mi padre.
2:8 Envíame también madera del Líbano: cedro,
ciprés y sándalo; porque yo sé que tus siervos saben
cortar madera en el Líbano; y he aquí, mis siervos irán
con los tuyos,
2:9 para que me preparen mucha madera, porque la casa que tengo que
edificar ha de ser grande y portentosa.
2:10 Y he aquí, para los trabajadores tus siervos, cortadores
de madera, he dado veinte mil coros
de trigo en grano, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino,
y veinte mil batos de aceite.
2:11 Entonces Hiram rey de Tiro respondió por escrito que envió
a Salomón: porque Jehová amó a su pueblo, te ha puesto
por rey sobre ellos.
2:12 Además decía Hiram: Bendito sea Jehová el
Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David
un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa a Jehová,
y casa para su reino.
2:13 Yo, pues, te he enviado un hombre hábil y entendido, Hiram-abi,
2:14 hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro;
el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera,
en púrpura y en azul, en lino y en carmesí; asimismo sabe
esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que
se le pida, con tus hombres peritos, y con los de mi señor David
tu padre.
2:15 Ahora, pues, envíe mi señor a sus siervos el trigo
y cebada, y aceite y vino, que ha dicho;
2:16 y nosotros cortaremos en el Líbano la madera que necesites,
y te la traeremos en balsas por el mar hasta Jope, y tú la harás
llevar hasta Jerusalén.
2:17 Y contó Salomón todos los hombres extranjeros que
había en la tierra de Israel, después de haberlos ya contado
David su padre, y fueron hallados ciento cincuenta y tres mil seiscientos.
2:18 Y señaló de ellos setenta mil para llevar cargas,
y ochenta mil canteros en la montaña, y tres mil seiscientos por
capataces para hacer trabajar al pueblo
Capítulo 3
Salomón edifica el templo
(1 R. 6.1-38)
3:1 Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en
Jerusalén, en le monte Moriah, que había sido mostrado a
David su padre, en el lugar que David había preparado en la era
de Ornán jebuseo.
3:2 Y comenzó a edificar en el mes segundo, a los dos días
del mes, en el cuarto año de su reinado.
3:3 Estas son las medidas que dio Salomón a los cimientos de
la casa de Dios. La primera, la longitud, de sesenta codos,
y la anchura de veinte codos.
3:4 El pórtico que estaba al frente del edificio era de veinte
codos
de largo, igual al ancho de la casa, y su altura de ciento veinte codos;
y lo cubrió por dentro de oro puro.
3:5 Y techó el cuerpo mayor del edificio con madera de ciprés,
la cual cubrió de oro fino, e hizo realzar en ellas palmeras y cadenas.
3:6 Cubrió también la casa de piedras preciosas para
ornamento; y el oro era oro de Parvaim.
3:7 así que cubrió la casa, sus vigas, sus umbrales,
sus paredes y sus puertas con oro; y esculpió querubines en las
paredes.
3:8 Hizo asimismo el lugar santísimo,
cuya longitud era de veinte codos
según el ancho de la casa, y su anchura de veinte codos; y lo cubrió
de oro fino que ascendía a seiscientos talentos.
3:9 Y el peso de los clavos era de uno hasta cincuenta siclos de oro.
Cubrió también de oro los aposentos.
3:10 Y dentro del lugar santísimo hizo dos querubines
de madera, los cuales fueron cubiertos de oro.
3:11 La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos;
porque una ala era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la
casa, y la otra de cinco codos, la cual tocaba el ala del otro querubín.
3:12 De la misma manera una ala del otro querubín era del cinco
codos,
la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra era de cinco codos,
que tocaba el ala del otro querubín.
3:13 Estos querubines tenían las alas extendidas por veinte
codos,
y estaban en pie con los rostros hacia la casa.
3:14 Hizo también el velo
de azul, púrpura, carmesí y lino, e hizo realzar querubines
en él.
Las dos columnas
(1 R. 7. 15-22)
3:15 Delante de la casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos
de altura cada una, con sus capiteles encima, de cinco codos.
3:16 Hizo asimismo cadenas en el santuario, y las puso sobre los capiteles
de las columnas; e hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas.
3:17 Y colocó las columnas delante del templo, una a la mano
derecha, y otra a la izquierda; y a la de la mano derecha llamó
Jaquín, y a la de la izquierda, Boaz.
Capítulo 4
Mobiliario del templo
(1 R. 7. 23-51)
4:1 Hizo además un altar de bronce
de veinte codos
de longitud, veinte codos de anchura, y diez codos de altura.
4:2 También hizo un mar de fundición, el cual tenía
diez codos
de un borde al otro, enteramente redondo: su altura era de cinco codos,
y un cordón de treinta codos lo ceñía alrededor.
4:3 Y debajo del mar había figuras de calabazas que lo circundaban,
diez en cada codo
alrededor; eran dos hileras de calabazas fundidas juntamente con el mar.
4:4 Estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al
norte, tres al occidente, y tres al sur, y tres al oriente: y el mar descansaba
sobre ellos, y las anclas de ellos estaban hacia adentro.
4:5 Y tenía de grueso un palmo menor,
y el borde tenía la forma del borde de un cáliz, o de una
flor de lis. Y le cabían tres mil batos.
4:6 Hizo también diez fuentes,
y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar y limpiar
en ellas lo que se ofrecía en holocausto; pero el mar era para que
los sacerdotes se lavaran en él.
4:7 Hizo asimismo diez candeleros de oro
según su forma, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha,
y cinco a la izquierda.
4:8 Además hizo diez mesas
y las puso en el templo, cinco a la derecha, y cinco a la izquierda: igualmente
hizo cien tazones de oro.
4:9 También hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio,
y las portadas del atrio, y cubrió de bronce las puertas de ellas.
4:10 Y colocó el mar al lado derecho, hacia el sureste de la
casa.
4:11 Hiram hizo también calderos, y palas, y tazones; y acabó
Hiram la obra que hacía al rey Salomón para la casa de Dios;
4:12 Dos columnas, y los cordones, los capiteles sobre las cabezas
de las dos columnas, y dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles
que estaban encima de las columnas;
4:13 Cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas
en cada red, para que cubriesen las dos esferas de los capiteles que estaban
encima de las columnas.
4:14 Hizo también las basas, sobre las cuales colocó
las fuentes;
4:15 Un mar, y los doce bueyes debajo de él:
4:16 Y calderos, palas, y garfios; de bronce muy fino hizo todos
sus enseres Hiram-abi al rey Salomón para la casa de Jehová.
4:17 Y los fundió el rey en los llanos del Jordán, en
tierra arcillosa, entre Sucot y Seredata.
4:18 Y Salomón hizo todos estos enseres en número tan
grande, que no pudo saberse el peso del bronce.
4:19 Así hizo Salomón todos los utensilios para la casa
de Dios, y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponían
los panes de la proposición;
4:20 Asimismo los candeleros y sus lámparas, de oro puro, para
que las encendiesen delante del lugar santísimo conforme a la ordenanza.
4:21 Las flores, lamparillas, y tenazas se hicieron de oro, de oro
finísimo;
4:22 También las despabiladeras, los lebrillos, las cucharas
y los incensarios eran de oro puro. Y de oro también la entrada
de la casa, sus puertas interiores para el lugar santísimo, y las
puertas de la casa del templo.
Capítulo 5
5:1 Acabada toda la obra que hizo Salomón para la casa de Jehová,
metió Salomón las cosas que David su padre había dedicado;
y puso la plata, y el oro, y todos los utensilios, en los tesoros de la
casa de Dios.
Salomón traslada el arca al templo
(1 R. 8. 1-11)
5:2 Entonces Salomón reunió en Jerusalem a los ancianos
de Israel, y todos los príncipes de las tribus, los jefes de las
familias de los hijos de Israel, para que trajesen el arca del pacto de
Jehová de la ciudad de David,
que es Sión.
5:3 Y se congregaron con el rey todos los varones de Israel, para la
fiesta solemne del mes séptimo.
5:4 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel, y los Levitas tomaron
el arca:
5:5 Y llevaron el arca, y el tabernáculo de reunión,
y todos los utensilios del santuario que estaban en el tabernáculo:
los sacerdotes y los Levitas los llevaron.
5:6 Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel
que se había reunido con él delante del arca, sacrificaron
ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni numerar.
5:7 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en
su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, bajo
las alas de los querubines:
5:8 Pues los querubines extendían las alas sobre el lugar del
arca, y los querubines cubrían por encima así el arca como
sus barras.
5:9 E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas
de las barras del arca delante del lugar santísimo, mas no se veían
desde fuera: y allí están hasta hoy.
5:10 En el arca no había más que las dos tablas que Moisés
había puesto en Horeb,
con las cuales Jehová había hecho pacto con los hijos de
Israel, cuando salieron de Egipto.
5:11 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, (porque todos
los sacerdotes que se hallaron habían sido santificados, y no guardaban
sus turnos;
5:12 y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán,
y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos
de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente
del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas:)
5:13 Cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a
una, para alabar y dar gracias a Jehová: y a medida
que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos
de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque
él es bueno, porque su misericordia es para siempre:       
entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová.
5:14 Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar,
por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado
la casa de Dios.
Capítulo 6
Dedicación del templo
(1 R. 8. 12-66)
6:1 Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que él
habitaría en la oscuridad.
6:2 Yo pues he edificado una casa de morada para ti, y una habitación
en que mores para siempre.
6:3 Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregación
de Israel: y toda la congregación de Israel estaba en pie.
6:4 Y él dijo: Bendito sea Jehová Dios de Israel, quien
con su mano ha cumplido lo que prometió con su boca a
David mi padre, diciendo:
6:5 Desde el día que saqué a mi pueblo de la tierra de
Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar
casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varón que fuese príncipe
sobre mi pueblo Israel.
6:6 Mas a Jerusalen he elegido para que en ella esté
mi nombre, y a David he elegido para que esté sobre
mi pueblo Israel.
6:7 Y David mi padre tuvo en su corazón edificar casa al nombre
de Jehová Dios de Israel.
6:8 Mas Jehová dijo a David mi padre: Respecto
a haber tenido en tu corazón edificar casa a mi
nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazón.
6:9 Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá
de tus lomos, él edificará casa a mi nombre.
6:10 Y Jehová ha cumplido su palabra que había dicho,
pues me levanté yo en lugar de David mi padre, y me he sentado en
el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado
casa al nombre de Jehová Dios de Israel.
6:11 Y en ella he puesto el arca, en la cual está el pacto de
Jehová que celebró con los hijos de Israel.
6:12 Se puso luego Salomón delante del altar de Jehová,
en presencia de toda la congregación de Israel, y extendió
sus manos.
6:13 Porque Salomón había hecho un estrado de bronce,
de cinco codos
de largo, de cinco codos de ancho, y de altura de tres codos, y lo había
puesto en medio del atrio: y se puso sobre él, se arrodilló
delante de toda la congregación de Israel, y extendió sus
manos al cielo, y dijo:
6:14 Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a
ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia
con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón;
6:15 Que has guardado a tu siervo David mi padre lo que
le prometiste: tú lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido,
como se ve en este día.
6:16 Ahora pues, Jehová Dios de Israel, guarda a
tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltará
de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel,
con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú
has andado delante de mí.
6:17 Ahora pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase tu
palabra que dijiste a tu siervo David.
6:18 Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en
la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te
pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?
6:19 Mas tú mirarás a la oración de
tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío,
para oir el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de
ti.
6:20 Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día
y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, Mi nombre estará allí;
que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar.
6:21 Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel,
cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás
desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones.
6:22 Si alguno pecare contra su prójimo, y se le exigiere juramento,
y viniere a jurar ante tu altar en esta casa,
6:23 tú oirás desde los cielos, y actuarás, y
juzgarás a tus siervos, dando la paga al impío,
haciéndole recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al
justo al darle conforme a su justicia.
6:24 Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de los enemigos, por
haber prevaricado contra ti, y se convirtiere, y confesare tu nombre, y
rogare delante de ti en esta casa,
6:25 tú oirás desde los cielos, y perdonarás el
pecado de tu pueblo Israel, y les harás volver a la tierra que diste
a ellos y a sus padres.
6:26 Si los cielos se cerraren, y no hubiere lluvias por haber pecado
contra ti, si oraren a ti hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se
convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres,
6:27 tú los oirás en los cielos, y perdonarás
el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás
el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre
tu tierra, que diste por heredad a tu pueblo.
6:28 Si hubiere hambre en la tierra, o si hubiere pestilencia, si hubiere
tizoncillo o añublo, langosta o pulgón; o si los sitiaren
sus enemigos en la tierra donde moren; cualquiera plaga o enfermedad que
sea;
6:29 Toda oración y todo ruego que hiciere cualquier hombre,
o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en
su corazón, si extendiere sus manos hacia esta casa,
6:30 Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu
morada, y perdonarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos,
habiendo conocido su corazón; porque solo tú conoces el corazón
de los hijos de los hombres;
6:31 Para que te teman y anden en tus caminos, todos los días
que vivieren sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres.
6:32 Y también al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel,
que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu gran nombre, y de tu
mano poderosa, y de tu brazo extendido, si viniere, y orare hacia esta
casa,
6:33 tú oirás desde los cielos, desde el lugar
de tu morada, y harás conforme a todas las cosas por las cuales
hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra
conozcan tu nombre, y te teman así como tu pueblo Israel, y sepan
que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado.
6:34 Si tu pueblo saliere a la guerra contra sus enemigos por el camino
que tú les enviares, y oraren a ti hacia esta ciudad que tú
elegiste, hacia la casa que he edificado a tu nombre,
6:35 Tú oirás desde los cielos su oración y su
ruego, y ampararás su causa.
6:36 Si pecaren contra ti, (pues no hay hombre que no peque,) y te
enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que
los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca,
6:37 y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados
cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad,
y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho;
6:38 Si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su
alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos,
y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad
que tu elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre;
6:39 tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu
morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás
a tu pueblo que pecó contra ti.
6:40 Ahora pues, oh Dios mío, te ruego estén abiertos
tus ojos, y atentos tus oídos a la oración en este lugar.
6:41 Oh Jehová Dios, levántate ahora para habitar en
tu reposo, tú y el arca de tu poder; oh Jehová Dios, sean
vestidos de salvación tus sacerdotes, y tus santos se regocijen
en tu bondad.
6:42 Jehová Dios, no rechaces a tu ungido: acuérdate
de tus misericordias para con David tu siervo.
Capítulo 7
7:1 Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego
de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas;
y la gloria de Jehová llenó la casa.
7:2 Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová,
porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.
7:3 Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la
gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en
el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque
él es bueno, y su misericordia es para siempre.       
7:4 Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron víctimas delante
de Jehová.
7:5 Y ofreció el rey Salomón en sacrificio veinte y dos
mil bueyes, y ciento y veinte mil ovejas; y así dedicaron la casa
de Dios el rey y todo el pueblo.
7:6 Y los sacerdotes desempeñaban su ministerio; y los levitas
con los instrumentos de música de Jehová, los cuales había
hecho el rey David para alabar a Jehová, porque su misericordia
es para siempre; cuando David alababa por medio de ellos. Asimismo los
sacerdotes tocaban trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en
pie.
7:7 También Salomón consagró la parte central
del atrio que estaba delante de la casa de Jehová, por cuanto había
ofrecido allí los holocaustos, y la grosura de las ofrendas de paz;
porque en el altar de bronce que Salomón había hecho, no
podían caber los holocaustos, las ofrendas y las grosuras.
7:8 Entonces hizo Salomón fiesta siete días, y con él
todo Israel, una gran congregación, desde la entrada de Hamat hasta
el arroyo de Egipto.
7:9 Al octavo día hicieron solemne asamblea, porque habían
hecho la dedicación del altar en siete días, y habían
celebrado la fiesta solemne por siete días.
7:10 Y a los veintitrés días del mes séptimo
envió al pueblo a sus hogares ,alegres y gozosos de
corazón por los beneficios que Jehová había hecho
a David, y a Salomón, y a su pueblo
Israel.
Pacto de Dios con Salomón
(1 R. 9. 1-9)
7:11 Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová,
y la casa del rey: y todo lo que Salomón se propuso hacer en la
casa de Jehová y en su casa, fue prosperado.
7:12 Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le
dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí
este lugar por casa de sacrificio.
7:13 Si yo cerrare los cielos, para que no haya lluvia, y si mandare
a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo;
7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado,
y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;
entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados,
y sanaré su tierra.
7:15 Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos,
a la oración en este lugar:
7:16 Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté
en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán
ahí para siempre.
7:17 Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David
tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares
mis estatutos y mis decretos,
7:18 yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con
David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne
en Israel.
7:19 Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos
que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos,
y los adorareis,
7:20 Yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa
que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia,
y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos.
7:21 Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el
que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová
a esta tierra y a esta casa?
7:22 Y se responderá: Por cuanto dejaron a Jehová Dios
de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado
a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron: por eso él ha traído
todo este mal sobre ellos.
Capítulo 8
Otras actividades de Salomón
(1 R. 9. 10-28)
8:1 Después de veinte años, durante los cuales Salomón
había edificado la casa de Jehová y su propia casa,
8:2 reedificó Salomón las ciudades que Hiram le había
dado, y estableció en ellas a los hijos de Israel.
8:3 Después vino Salomón a Hamat de Soba, y la tomó.
8:4 Y edificó a Tadmor en el desierto, y todas las ciudades
de aprovisionamiento que edificó en Hamat.
8:5 Asimismo reedificó a Bet-orón la de arriba, y a Bet-orón
la de abajo, ciudades fortificadas, con muros, puertas, y barras;
8:6 Y a Baalat, y a todas las ciudades de provisiones que Salomón
tenía; también todas las ciudades de los carros y las de
la gente de a caballo; y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén
, y en el Líbano, y en toda la tierra de su dominio.
8:7 Y a todo el pueblo que había quedado de los heteos, amorreos,
ferezeos, heveos, y jebuseos, que no eran de Israel,
8:8 los hijos de los que habían quedado en la tierra después
de ellos, a los cuales los hijos de Israel no destruyeron del todo, hizo
Salomón tributarios hasta hoy.
8:9 Pero de los hijos de Israel no puso Salomón siervos en su
obra; porque eran hombres de guerra, y sus oficiales y sus capitanes, y
sus comandantes de sus carros, y su gente de a caballo.
8:10 Y tenía Salomón doscientos cincuenta gobernadores
principales, los cuales mandaban sobre aquella gente.
8:11 Y pasó Salomón a la hija de Faraón, de la
ciudad de David a la casa que él había edificado para ella;
porque dijo: Mi mujer no morará en la casa de David rey de Israel,
porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehová,
son sagradas.
8:12 Entonces ofreció Salomón holocaustos a Jehová
sobre el altar de Jehová que él había edificado delante
del pórtico,
8:13 Para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento
de Moisés, en los días de reposo,
en las nuevas lunas,
y en las fiestas solemnes tres veces en el año,  
esto es, en la fiesta de los panes sin levasdura, en la fiesta de las semanas,
y en la fiesta de los tabernáculos.
8:14 Y constituyó los turnos de los sacerdotes en sus oficios,
conforme a lo ordenado por David su padre; y los levitas por sus cargos,
para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, casa cosa en
su día; asimismo los porteros por su orden a cada puerta: porque
así lo había mandado David, varón de Dios.
8:15 Y no se apartaron del mandamiento del rey, en cuanto a los sacerdotes
y los levitas, y los tesoros, y todo negocio:
8:16 porque toda la obra de Salomón estaba preparada desde el
día en que se pusieron los cimientos de la casa de Jehová
hasta que fue terminada, hasta que la casa de Jehová fué
acabada totalmente.
8:17 Entonces Salomón fué a Ezión-geber, y a Elot,
a la costa del mar en la tierra de Edom.
8:18 Porque Hiram le había enviado naves por mano de sus siervos,
y marineros diestros en el mar, los cuales fueron con los siervos de Salomón
a Ofir, y tomaron de allá cuatrocientos cincuenta talentos
de oro, y los trajeron al rey Salomón.
Capítulo 9
La reina de Sabá visita a Salomón
(1 R. 10. 1-13)
9:1 Oyendo la reina de Sabá
la fama de Salomón, vino a Jerusalén con un séquito
muy grande, con camellos cargados de especias aromáticas, oro en
abundancia, y piedras preciosas, para probar a Salomón con preguntas
difíciles. Y luego que vino a Salomón, habló con él
todo lo que en su corazón tenía.
9:2 Pero Salomón le respondió a todas sus preguntas:
y nada hubo que Salomón no le contestase.
9:3 Y viendo la reina de Sabá la sabiduría de Salomón,
y la casa que había edificado,
9:4 Y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el
estado de sus criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos,
y la escalinata por donde subía a la casa de Jehová, se quedó
asombrada.
9:5 Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi
tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría;
9:6 Mas yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido,
y mis ojos han visto: y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza
de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas
la fama que yo había oído.
9:7 Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos, que
están siempre delante de ti, y oyen tu sabiduría.
9:8 Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti
para ponerte sobre su trono como rey para Jehová tu Dios: por cuanto
tu Dios amó a Israel para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha
puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia.
9:9 Y dio al rey ciento veinte talentos de oro,
y gran cantidad de especias aromáticas , y piedras preciosas: nunca
hubo tales especias aromáticas como los que dio la reina de
Sabá al rey Salomón.
9:10 También los siervos de Hiram y los siervos de Salomón,
que habían traído el oro de Ofir, trajeron madera de sándalo,
y piedras preciosas.
9:11 Y de la madera de sándalo el rey hizo gradas en la
casa de Jehová, y en las casas reales, y arpas y salterios para
los cantores: nunca en tierra de Judá se había visto madera
semejante.
9:12 Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo
que ella quiso y le pidió, más de lo que ella había
traído al rey. Después ella se volvió y se fue a su
tierra con sus siervos.
Riquezas y fama de Salomón
(1 R. 10. 14-29; 2
Cr. 1. 14-17)
9:13 El peso de oro que venía a Salomón cada año,
era seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
9:14 Sin lo que traían los mercaderes y negociantes; también
todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían
oro y plata a Salomón.
9:15 Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de
oro batido, cada uno de los cuales tenía seiscientos siclos de oro
labrado:
9:16 asimismo trescientos escudos de oro batido, teniendo cada escudo
trescientos siclos de oro:
y los puso el rey en la casa del bosque del Líbano.
9:17 Hizo además el rey un gran trono de marfil, y lo cubrió
de oro puro.
9:18 El trono tenía seis gradas, y un estrado de oro fijado
al trono, y brazos del asiento, y dos leones que estaban junto a los brazos.
9:19 Había también allí doce leones sobre las
seis gradas a uno y otro lado. Jamás fue hecho trono semejante en
reino alguno.
9:20 Toda la vajilla del rey Salomón era de oro, y toda la vajilla
de la casa del bosque del Líbano, de oro puro. En los días
de Salomón la plata no era apreciada.
9:21 Porque la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram,
y cada tres años solían venir las naves de Tarsis, y traían
oro, plata, marfil, monos, y pavos reales.
9:22 Y excedió el rey Salomón a todos los reyes de la
tierra en riqueza y en sabiduría.
9:23 Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomón,
para oir la sabiduría, que Dios le había dado:
9:24 Cada uno de éstos traía su presente, alhajas de
plata, alhajas de oro, vestidos, armas, perfumes , caballos y mulos, todos
los años.
9:25 Tuvo también Salomón cuatro mil caballerizas para
sus caballos y carros, y doce mil jinetes,
los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalén
.
9:26 Y tuvo dominio sobre todos los reyes desde el Eufrates hasta la
tierra de los Filisteos, y hasta la frontera de Egipto.
9:27 Y acumuló el rey plata en Jerusalén como piedras,
y cedros como los cabrahigos de la Sefela en abundancia.
9:28 Traían también caballos para Salomón, de
Egipto
y de todos los países.
Muerte de Salomón
(1 R. 11. 41-43)
9:29 Los demás hechos de Salomón, primeros y postreros,
¿no están todos escritos en los libros del profeta Natán,
en la profecía de Ahías silonita, y en las profecías
del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat?
9:30 Reinó Salomón en Jerusalén sobre todo
Israel cuarenta años.
9:31 Y durmió Salomón con sus padres, y lo sepultaron
en la ciudad de David su padre: y reinó en su lugar Roboam su hijo.
Capítulo 10
Rebelión de Israel
(1 R. 12. 1-24)
10:1 Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se había reunido todo
Israel para hacerlo rey.
10:2 Y cuando lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba
en Egipto, adonde había huído a causa del rey Salomón,
volvió de Egipto.
10:3 Y enviaron y le llamaron. Vino, pues, Jeroboam, y todo Israel,
y hablaron a Roboam, diciendo:
10:4 Tu padre agravó nuestro yugo; ahora alivia algo de la dura
servidumbre, y del pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te
serviremos.
10:5 Y él les dijo: Volved a mí de aquí a tres
días. Y el pueblo se fue .
10:6 Entonces el rey Roboam tomó consejo con los ancianos, que
habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía,
y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda
a este pueblo?
10:7 Y ellos le contestaron, diciendo: Si te condujeres humanamente
con este pueblo, y les agradares, y les hablares buenas palabras, ellos
te servirán siempre.
10:8 Mas él, dejando el consejo que le dieron los ancianos,
tomó consejo con los jóvenes que se habían criado
con él, y que estaban a su servicio;
10:9 Y les dijo: ¿Qué aconsejáis vosotros que
respondamos a este pueblo, que me ha hablado, diciendo: Alivia algo del
yugo que tu padre puso sobre nosotros?
10:10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él,
le contestaron: Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo,
Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminuye nuestra carga:
Así les dirás: Mi dedo más pequeño es más
grueso que los lomos de mi padre.
10:11 Así que, si mi padre os cargó de grave yugo,
yo añadiré a vuestro yugo: mi padre os castigó con
azotes, y yo con escorpiones.
10:12 Vino pues Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer día,
según el rey les había mandado deciendo: Volved a mí
de aquí a tres días.
10:13 Y les respondió el rey ásperamente; pues dejó
el rey Roboam el consejo de los ancianos,
10:14 Y les habló conforme al consejo de los jóvenes,
diciendo: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo añadiré
a vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, mas yo con escorpiones.
10:15 Y no escuchó el rey al pueblo; porque la causa era de
Dios, para que Jehová cumpliera la palabra que había hablado
por Ahías silonita, a Jeroboam hijo de Nabat.
10:16 Y viendo todo Israel que el rey no les había oído,
respondió el pueblo al rey, diciendo: ¿Qué parte tenemos
nosotros con David? No herencia en el hijo de Isaí. ¡Israel,
cada uno a sus tiendas!
¡David, mira ahora por tu casa! Así se fue todo Israel a sus
tiendas.
10:17 Mas reinó Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban
en las ciudades de Judá.
10:18 Envió luego el rey Roboam a Adoram, que tenía cargo
de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y murió.
Entonces se apresuró el rey Roboam, y subiendo en su carro huyó
a Jerusalén .
10:19 Así se apartó Israel de la casa de David hasta
hoy.
Capítulo 11
11:1 Cuando vino Roboam a Jerusalén , reunió de la casa de
Judá y de Benjamín a ciento ochenta mil hombres escogidos
de guerra, para pelear contra Israel y hacer volver el reino a Roboam.
11:2 Mas vino palabra de Jehová a Semaías varón
de Dios, diciendo:
11:3 Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a
todos los israelitas en Judá y Benjamín, diciéndoles:
11:4 Así ha dicho Jehová: No subáis ni peleéis
contra vuestros hermanos; vuélvase cada uno a su casa, porque yo
he hecho esto. Y ellos oyeron la palabra de Jehová, y se volvieron,
y no fueron contra Jeroboam.
Prosperidad de Roboam
11:5 Y habitó Roboam en Jerusalén , y edificó ciudades
para fortificar a Judá.
11:6 Edificó a Belén, Etam, Tecoa,
11:7 Bet-sur, Soco, Adulam,
11:8 Gat, Maresa, Zif,
11:9 Adoraim, Laquis, Azeca,
11:10 Sora, Ajalón, y Hebrón, que eran ciudades
fortificadas de Judá y Benjamín.
11:11 Reforzó también las fortalezas, y puso en ellas
capitanes, y provisiones, y vino, y aceite;
11:12 Y en todas las ciudades puso escudos y lanzas. Las Fortificó,
pues, en gran manera; y Judá y Benjamín le estaban sujetos.
11:13 Y los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel, se juntaron
a él desde todos los lugares donde vivían.
11:14 Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venían
a Judá y a Jerusalén : pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron
del ministerio de Jehová.
11:15 Y él designó sus propios sacerdotes para los lugares
altos, y para los demonios, y para los becerros que él había
hecho.
11:16 Tras aquellos acudieron también de todas las tribus de
Israel los que habían puesto su corazón en buscar a Jehová
Dios de Israel; y vinieron a Jerusalén para ofrecer sacrificios
a Jehová, el Dios de sus padres.
11:17 Así fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron
a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años
anduvieron en el camino de David y de Salomón.
11:18 Y tomó Roboam por mujer a Mahalat, hija de Jerimot hijo
de David, y a Abihail, hija de Eliab hijo de Isaí.
11:19 La cual le dioa luz estos hijos: a Jeus, Semarias, y a Zaham.
11:20 Después de ella tomó a Maaca hija de Absalón,
la cual le dio a luz a Abías, a Atai, Ziza, y Selomit.
11:21 Pero Roboam amó a Maaca hija de Absalón sobre todas
sus mujeres y concubinas; porque tomó dieciocho mujeres y sesenta
concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas.
11:22 Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca por jefe y príncipe
de sus hermanos, porque quería hacerle rey.
11:23 Obró sagazmente, y esparció todos sus hijos por
todas las tierras de Judá y de Benjamín, y por todas las
ciudades fortificadas, y les dio provisiones en abundancia, y muchas mujeres.
Capítulo 12
Sisac invade Judá
(1 R. 14. 21-31)
12:1 Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley
de Jehová, y todo Israel con él.
12:2 Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en
el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra
Jerusalén ,
12:3 Con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo:
mas el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios,
suquienos, y etíopes, no tenía número.
12:4 Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó
hasta Jerusalén .
12:5 Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes
de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa
de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis
dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac.
12:6 Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron:
Justo es Jehová.
12:7 Y cuando Jehová vió que se habían humillado,
fue palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado;
no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará
mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac.
12:8 Pero serán sus siervos; para que sepan lo que es servirme
a mí, y que es servir a los reinos de las naciones.
12:9 Subió pues Sisac rey de Egipto a Jerusalén , y tomó
los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey;
todo lo llevó: y tomó los escudos de oro que Salomón
había hecho.
12:10 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los
entregó a los jefes de la guardia, los cuales custodiaban la entrada
de la casa del rey.
12:11 Cuando el rey iba a la casa de Jehová, venían los
de la guardia, y los llevaban, y después los volvían a la
cámara de la guardia.
12:12 Y cuando él se humilló, la ira de Jehová
se apartó de él, para no destruirlo del todo: y también
en Judá las cosas fueron bien.
12:13 Fortalecido, pues, Roboam, reinó en Jerusalén :
y era Roboam de cuarenta y un años cuando comenzó a reinar,
y diecisiete años reinó en Jerusalén , ciudad que
escogió Jehová de todas las tribus de Israel, para poner
en ella su nombre. Y el nombre de la madre de Roboam fue Naama amonita.
12:14 E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar
a Jehová.
12:15 Y las cosas de Roboam, primeras y postreras, ¿no están
escritas en los libros del profeta Semaías y del vidente Iddo, en
el registro de las familias? Y entre Roboam y Jeroboam hubo guerra constante.
12:16 Y durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado en la
ciudad de David: y reinó en su lugar Abías su hijo.
Capítulo 13
Reinado de Abías
(1R. 15. 1-8)
13:1 A los dieciocho años del rey Jeroboam, reinó Abías
sobre Judá.
13:2 Y reinó tres años en Jerusalén . El
nombre de su madre fue Micaías hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra
entre Abías y Jeroboam.
13:3 Entonces Abías ordenó batalla con un ejército
de cuatrocientos mil hombres de guerra valerosos y escogidos: y Jeroboam
ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos,
fuertes y valerosos.
13:4 Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim, que
es en los montes de Efraín, y dijo: Oidme, Jeroboam y todo Israel.
13:5 ¿No sabéis vosotros, que Jehová Dios de Israel
dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos
bajo pacto de sal?
13:6 Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomón hijo de
David, se levantó y rebeló contra su señor.
13:7 Y se juntaron con él hombres vanos y perversos, y pudieron
más que Roboam hijo de Salomón, porque Roboam era joven y
pusilánime, y no se defendió de ellos.
13:8 Y ahora vosotros tratáis de de resistir al reino de Jehová
en mano de los hijos de David, porque sois muchos, y tenéis con
vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.
13:9 ¿No habéis arrojado vosotros a los sacerdotes de
Jehová, a los hijos de Aarón, y a los levitas, y os habéis
designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para
que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros, y así
sea sacerdote de los que no son dioses?
13:10 Mas en cuanto a nosotros, Jehová es nuestro Dios, y no
le hemos dejado: y los sacerdotes que ministran delante de Jehová
son los hijos de Aarón, y los que están en la obra son los
levitas,
13:11 Los cuales queman para Jehová los holocaustos cada mañana
y cada tarde, y el incienso aromático; y ponen los panes sobre la
mesa limpia, y el candelero de oro con sus lámparas para que ardan
cada tarde: porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro
Dios; mas vosotros le habéis dejado.
13:12 Y he aquí Dios está con nosotros por jefe, y sus
sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros.
Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros
padres, porque no prosperaréis.
13:13 Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por
la espalda: y estando así delante de ellos, la emboscada estaba
a espaldas de Judá.
13:14 Y cuando miró Judá, he aquí que tenía
batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová,
y los sacerdotes tocaron las trompetas.
13:15 Entonces los de Judá gritaron con fuerza; y así
que ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel
delante de Abías y de Judá:
13:16 Y huyeron los hijos de Israel delante de Judá, y Dios
los entregó en sus manos.
13:17 Y Abías y su gente hacían en ellos gran matanza;
y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos.
13:18 Así fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo:
y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaban en Jehová
el Dios de sus padres.
13:19 Y siguió Abías a Jeroboam, y le tomó algunas
ciudades, a Bet-el con sus aldeas, a Jesana con sus aldeas, y a Efrain
con sus aldeas.
13:20 Y nunca más tuvo Jeroboam poderío en los días
de Abías: y Jehová lo hirió, y murió.
13:21 Pero Abías se hizo más poderoso. Tomó catorce
mujeres, y engendró veintidós hijos, y dieciséis hijas.
13:22 Lo demás hechos de Abías, sus caminos y sus dichos,
están escritos en la historia de Iddo profeta.
Capítulo 14
Reinado de Asa
(1 R. 15. 9-12)
14:1 Durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad
de David. Y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días
tuvo sosiego el país por diez años.
14:2 E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová
su Dios.
14:3 Porque quitó los altares del culto extraño, y los
lugares altos; quebró las imágenes, y destruyo los símbolos
de Asera;
14:4 y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios
de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos.
14:5 Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los
lugares altos y las imágenes, y estuvo el reino en paz bajo su reinado.
14:6 Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto
había paz en la tierra, y no había guerra contra él
en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz.
14:7 Dijo, por tanto a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas
de muros con torres, puertas, y barras, ya que la tierra es nuestra: porque
hemos buscado a Jehová nuestro Dios, lo hemos buscado, y él
nos ha dado paz por todas partes. Edificaron pues, y fueron prosperados.
14:8 Tuvo también Asa ejército que traía escudos
y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos
ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos; todos hombres
diestros.
14:9 Y salió contra ellos Zera etíope con un ejército
de millones, y trescientos carros; y vino hasta Maresa.
14:10 Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla
en el valle de Sefata junto a Maresa.
14:11 Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡OhJehová,para
ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene
fuerzas. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos
apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová,
tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre.
14:12 Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y
delante de Judá; y huyeron los etíopes.
14:13 Y Asa, y el pueblo que con él estaba, lo siguieron hasta
Gerar; y cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento; porque
fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les
tomaron muy grande botín.
14:14 Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar,
porque el terror de Jehová cayó sobre ellas: y saquearon
todas las ciudades, porque había en ellas gran botín.
14:15 Asimismo atacaron las cabañas de los que tenían
ganado, y se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén
.
Capítulo 15
Reformas religiosas de Asa
(1 R. 15. 13-15) |