En la Santísima
Trinidad "Un solo Dios en 3 personas: Padre, Hijo
y Espíritu Santo". Que solamente a través de Jesucristo
puede el hombre ser salvo, recibiéndolo como Señor y
Salvador personal (Romanos 10:9). En el bautismo en
agua por inmersión, subsecuente a la experiencia del
nuevo nacimiento. En el bautismo del Espíritu Santo
y la vigencia de sus dones. ¡Dios no cambia! (Hechos
2:3-8, Romanos 12:6-8). En el Rapto de la Iglesia, creyendo
que Jesucristo viene pronto por los suyos (1 Tesalonicenses
4:16,17). En la Biblia como autoridad final, siendo
la infalible Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16). |